El objetivo del tratamiento es conseguir una vida normal y activa.
Además de evitar las sustancias alergénicas e irritantes ambientales, hay que recurrir a los medicamentos, al menos durante las crisis (en el mejor de los casos, o asma leve) mientras que en las fases moderada y grave se requieren medicamentos a diario.
Los medicamentos que se utilizan en el asma se clasifican en dos grandes grupos:
Broncodilatadores
Tienen un rápido efecto, relajando las células musculares de las vías respiratorias. Se utilizan para aliviar los síntomas. Existen tres grandes tipos de fármacos broncodilatadores: beta-agonistas, anticolinérgicos y teofilinas.
Antiinflamatorios
También llamados profilácticos por su efecto reductor de la inflamación de las vías aéreas. No tienen efecto inmediato y requieren un uso regular y mantenido para conseguir sus mejores efectos. Un indicador de su buen uso es la reducción de los broncodilatadores. También hay tres grupos: corticoides, cromonas y antagonistas de leucotrienos.
Ambos tipos de fármacos pueden usarse en combinación, al igual que existen combinaciones de fármacos del mismo grupo que resultan eficaces.
Broncodilatadores
Beta-agonistas: actúan sobre receptores de la musculatura bronquial induciendo la relajación, lo que origina un aumento del calibre de los bronquios. Según la duración de su acción pueden ser cortos o largos. Los primeros son conocidos desde hace tiempo (Salbutamol y Terbutalina) y su acción no llega mas allá de las 3-4 horas después de su administración, por lo que hay que pautarlos varias veces al día. Los de larga acción (Salmeterol y Formoterol) llegan hasta las 12 horas, por lo que son más cómodos de utilizar por los pacientes, lo que ha motivado su uso creciente, aunque no pueden darse como tratamiento inmediato en una crisis. Todos ellos se comercializan en forma de aerosoles con diferentes dispositivos para inhalarlos, de modo que sean efectivos (sólo es eficaz la cantidad del fármaco que llega a las vías respiratorias bajas).
Anticolinérgicos: actúan bloqueando los estímulos nerviosos que llegan a las células musculares de los bronquios, de modo que estos se relajan. Su efecto es leve, por lo que raras veces se dan como medicamento único. Parecen mas eficaces cuando hay otras condiciones que colaboran a estrechar las vías aéreas, como por ejemplo la bronquitis crónica. El más conocido de este grupo es el bromuro de ipratropio. La acción tampoco llega mas allá de las 4-6 horas.
Teofilinas: se administran por vía sistémica (vía oral o inyectados en vena), y hasta hace poco eran los mas populares y eficaces. Sin embargo, ha comenzado ha disminuir su uso debido a sus efectos secundarios, que requerían un estrecho control, mientras que se dispone de los beta-agonistas de acción larga, con igual o superior potencia y mas fácil manejo. Hoy día todavía son muy útiles en el tratamiento del asma nocturna.
Antiinflamatorios
O profilácticos (preventivos). No detienen un ataque en marcha; pueden usarse en combinación con los broncodilatadores.
Corticoides: budesonida, prednisona, etc. Son los mas eficaces para la inflamación, y también colaboran a reducir la tendencia a la contracción. Pueden administrarse inhalados o por vía oral (ésta sólo en casos graves o rebeldes a otros tratamientos). Son potentes y tienen efectos secundarios, pero ayudan a conseguir el objetivo terapéutico de lograr una vida activa.
Cromonas: cromoglicato y nedocromil. Disminuyen la reactividad del bronquio al impedir la liberación de las sustancias que lo estimulan. Requieren unas pocas semanas de tratamiento para mostrar su eficacia. Mas eficaces en los casos leves y en niños. Se administran por vía inhalatoria.
Antagonistas de los leucotrienos: Montelukast y Zafirlukast. Disminuyen la inflamación bronquial que causan los leucotrienos liberados por algunas células pulmonares en respuesta a los irritantes, de modo que se produce una relajación bronquial. Son relativamente recientes y su uso está indicado en los pacientes cuyo asma resulta difícil de controlar con los corticoesteroides y los beta-agonistas. Se suministran por vía oral, y parecen eficaces sobre todo en el asma inducida por el ejercicio.