A veces, tras la intervención pueden aparecer hemorragias (en los bordes de la herida, e incluso hematomas en el escroto y en el pene), inflamación o
infección (del testículo, del epidídimo o del deferente). Si algo de eso ocurre, hay que consultar al urólogo. Más raramente, puede acumularse cierta cantidad de líquido entre las capas del testículo (
hidrocele). Globalmente, estos problemas pueden aparecer en el 5% de los casos.
El escroto también puede resultar contusionado, inflamado o dolorido, y sentirse dolor en esa zona e incluso en el bajo vientre de forma transitoria. Estos síntomas pueden aliviarse llevando ropa interior ajustada que haga de soporte y tomando la medicación que le prescriba el cirujano. Se recomienda que tras la intervención se guarden al menos 24 horas de reposo relativo (se puede caminar, realizar un trabajo sedentario, etc.). Durante una semana hay que evitar ejercicios fuertes y levantar peso.
De forma más tardía, hay casos en los que persiste cierto dolor en la zona del testículo, que incluso en algunos casos puede mantenerse cierto tiempo, precisando tratamiento específico (síndrome tardío postvasectomía). No hay que olvidar que el conducto puede recanalizarse a pesar de todas las medidas que se han reseñado (0,6-1,4% de los casos, pero estas cifras varían según varios estudios), por lo que es obligatorio comprobar la ausencia de espermatozoides en tiempo posterior. La recanalización del conducto hace que pueda haber de nuevo espermatozoides en el semen.