Cuando existe una exposición de las células inmunológicas del tubo digestivo a proteínas de los alimentos, si éstos, en un momento determinado, son presentados a otro grupo de células como agentes extraños, se puede iniciar el mecanismo de síntesis y producción de moléculas de IgE específicas contra estos antígenos de los alimentos, y desencadenar toda la cascada de la reacción alérgica cada vez que se come dicho alimento.
Por regla general no se puede desencadenar una reacción alérgica cuando se toma un alimento por primera vez. Pero existen excepciones, ya que a veces este alimento ya se ha ingerido (aunque sea de forma oculta o inconscientemente) en harinas, batidos, zumos, mezclas, conservas, uso como conservantes o cualquier otra modalidad.
Además hay que tener presente que con el crecimiento de la producción y el consumo de alimentos transgénicos, grupos muy diferentes pueden compartir las mismas estructuras proteicas.
También podemos padecer una reacción alérgica si por primera vez comemos un alimento que pertenece al mismo grupo que otro al que ya somos alérgicos, y que por tanto, tienen en común gran parte de sus proteínas. Estos fenómenos se conocen con el nombre de reactividad cruzada.
Las plantas y los alimentos vegetales tienen un origen filogenético común y poseen unas proteínas similares biológicamente, pertenecientes al grupo conocido como Profilinas. Por este motivo no es infrecuente ver como pacientes alérgicos al polen de algunos árboles desarrollan reacciones alérgicas frente a grupos de alimentos vegetales relacionados con ellos.
Es muy conocido el hecho de que sujetos alérgicos a las proteínas del látex extraído del árbol Hevea brazzilensis, presentan reacciones alérgicas cuando comen aguacate, piña, plátano, banana y también probablemente otros vegetales. También se está estudiando seriamente la relación entre la alergia a polen de gramíneas y la sensibilización a frutas de la familia de las rosáceas como el melocotón, la nectarina, el albaricoque, la manzana, almendras, cerezas y otros.