El tratamiento quirúrgico del cáncer de esófago es un procedimiento muy agresivo que tiene unas tasas de mortalidad y morbilidad (complicaciones) elevadas. Las complicaciones suelen venir derivadas fundamentalmente de 4 factores:
- Generalmente los pacientes son mayores y por tanto, con enfermedades asociadas.
- Se suele abrir el tórax, dando origen a que puedan aparecer muchas complicaciones pulmonares.
- Se ha de establecer una unión (anastomosis) entre el estómago o el intestino y la porción alta del esófago.
- En muchos pacientes existe una desnutrición más o menos importante.
- Como consecuencia la mortalidad postoperatoria varía según los centros entre el 5 y el 10% y suele haber complicaciones en más del 50% de los pacientes. En cuanto al hecho de no tener esófago, se suele tolerar bastante bien y con pocas molestias.
Las complicaciones más frecuentes son las respiratorias: secreciones abundantes,
neumonía, atelectasias (colapsos de parte del pulmón, con lo que no se airean), derrame pleural. Por ello en muchos casos se somete a los pacientes a fisioterapia respiratoria antes de la intervención y se les prohibe fumar. En ocasiones, se les administrará nutrición parenteral (por vena) si el grado de desnutrición es importante. Además se suelen pautar tratamientos con heparina para evitar las
trombosis y se intenta que los pacientes puedan pasear lo antes posible.
A pesar de estas medidas las complicaciones son frecuentes y obligan a una vigilancia del paciente, las primeras horas o días en una unidad de cuidados intensivos.
La radioterapia puede producir una afectación más o menos importante en el pulmón o el corazón, pero raramente acorta más la supervivencia de lo que lo hace el propio tumor. La
quimioterapia puede hacer que se caiga el pelo y que se vomite, aunque suele ser bien tolerada. Más importante es cuando produce un descenso exagerado de las células de la sangre. El stent en ocasiones puede hacer que se perfore el esófago (siendo una complicación muy grave y con alta mortalidad aunque afortunadamente infrecuente) o puede ser reobstruido por el tumor en su crecimiento.
Con todo, la peor complicación es la reaparición del tumor, bien como recidiva en la zona donde estaba antes de extirparlo (recidiva local) o bien a distancia (metástasis). La recidiva local suele ser inextirpable y puede producir síntomas como los que había al principio. Las metástasis pueden aparecer en el hígado, el pulmón, el cerebro, los huesos... provocando distintos síntomas según la localización.