Mediante la utilización de un aparato de RM se pueden tomar imágenes de la mayoría de los tejidos del cuerpo. Los tejidos con una proporción menor de átomos de hidrógeno, como los huesos, aparecen oscuros, mientras que cuando poseen muchos átomos de hidrógeno, como es el caso de la grasa, se representan mucho más claros. Si se modifica la frecuencia de las ondas de radio, se pueden destacar sucesivamente los diferentes tipos de tejidos.
La RM es capaz de obtener imágenes nítidas de partes del cuerpo que están rodeadas de hueso; por ello, es una técnica muy útil para estudiar el cerebro y la médula espinal.
Por otro lado, la RM proporciona imágenes bastante detalladas, lo que hace que sea la mejor técnica para localizar tumores cerebrales (benignos o malignos). También puede detectar fácilmente la extensión al cerebro de otros tumores (metástasis).
Lógicamente, es también una técnica muy útil para demostrar la existencia de otro tipo de lesiones neurológicas, como pueden ser hemorragias o infartos (trombosis) cerebrales o zonas anormales del cerebro en otras enfermedades del tipo de la esclerosis múltiple.
Otra aplicación de la RM es el estudio de las
enfermedades cardiovasculares. Por ejemplo, puede detectar con facilidad
malformaciones congénitas (que existen desde el nacimiento) o alteraciones en la estructura del corazón debidas a un
infarto.
Cada vez es más frecuente también su uso para examinar lesiones en las articulaciones de las diferentes parte del cuerpo, así como para algunos órganos, como son el hígado, los riñones y el bazo.