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El deportista veterano
A partir de cierta
edad, la práctica deportiva puede resultar perjudicial por exceso
o por defecto. Las consultas de traumatología atienden cada vez
más lesiones de deportistas veteranos a los que la actividad
física pasa factura en forma de lesiones musculares y articulares.
Y, por otra parte, advierten sobre el que consideran el paciente más
peligroso: aquél que llega a la edad adulta sin apenas haber
probado el ejercicio y luego se transforma en un obseso del deporte.
§ Algunos aficionados llegan a ejercitarse tres o cuatro horas
diarias, más que algunos profesionales. Su desconocimiento de
los hábitos preventivos -como el calentamiento previo-, y la
menor capacidad de su organismo para adaptarse al ejercicio intenso
se traduce en una mayor frecuencia de daños y lesiones. Un típico
ejemplo es el de los aficionados tardíos al fútbol sala,
un deporte de contacto que afecta negativamente muchas rodillas y tobillos.
Otras patologías en aumento son las de hombro, asociadas a los
deportes de raqueta.
§ Muchos de estos atletas ocasionales son muy competitivos y ponen
en riesgo su salud. Lo más recomendable es empezar poco a poco,
aprender ciertas normas de protección y tomarse la práctica
deportiva como algo divertido, no como si fuera una forma de ganarse
la vida. Al mismo tiempo, para reducir el riesgo de lesiones, es aconsejable
combinar distintas disciplinas.
§ El abandono brusco del deporte cuando se ha practicado a nivel
profesional durante años es igualmente nocivo. A muchos atletas
de competición les cuesta adaptarse a otra disciplina cuando
han destacado en la suya. En estos casos, es prácticamente obligatorio
mantener cierto nivel de actividad. Romper el ritmo repentinamente no
sólo repercute en un llamativo aumento de peso, sino que favorece
la pérdida de masa muscular y el deterioro de las articulaciones.
§ A pesar del desgaste, las estructuras del aparato locomotor
pueden mantener su función si se siguen ejercitando. Los sustitutos
más recomendables para evitar que el atleta de alto rendimiento
pueda pagar en su madurez la sobrecarga física son andar en bicicleta,
nadar, los deportes de raqueta y el golf. Lo ideal es hacer un poco
de todo e intercalar el deporte en equipo con el gimnasio.
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