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El deporte en los trasplantados de corazón
Las personas trasplantadas
de corazón suelen considerar la mejora de su estado general como
una gran oportunidad para incrementar su grado de salud. Si no existen
contraindicaciones, es necesario educar y estimular la introducción
de la actividad física como hábito periódico. El
ejercicio puede tener efectos altamente beneficiosos a nivel cardiovascular,
metabólico, respiratorio, hematológico, neuromuscular,
locomotor y psicológico. La enfermedad cardiovascular es la principal
causa de morbilidad y mortalidad entre los trasplantados de corazón,
pero la práctica de ejercicio físico hace disminuir considerablemente
muchos de los factores de riesgo.
El transplantado ha de convencerse de que está preparado para
llevar una vida equivalente a la de cualquier persona, y el deporte
le ayudará a no sentirse como un enfermo. Cualquier modalidad
puede ser beneficiosa siempre que se eviten los desgastes violentos.
Los más indicados son el tenis, el tenis de mesa, la natación,
el atletismo, el golf y el ciclismo. Otra actividad física muy
recomendable es caminar. En cualquier caso, interrumpa cualquier ejercicio
que le cause dolor y opresión en el pecho. Consulte a su médico
para tener absoluta certeza de que la actividad que realiza no es contraproducente
para su corazón.
En lo que se refiere al esfuerzo físico que pueden suponer las
relaciones sexuales, en los hombres es posible que aparezcan síntomas
de impotencia debido a la debilidad y fatiga después del trasplante.
El uso de medicamentos puede retrasar la aparición de la actividad
sexual, pero aunque sea así, en pocos meses se restablecerá
su función normal. En las mujeres, existen casos de pérdida
del ciclo menstrual antes del trasplante, aunque éste suele reaparecer
en un plazo aproximado de 3 a 6 meses después de la intervención.
Una vez superados estos mínimos problemas puntuales, la vida
sexual de un trasplantado volverá a ser absolutamente normal.
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