Claves para la regularidad en la práctica deportiva


La regularidad es uno de los conceptos básicos sobre los que se asientan los beneficios de la práctica deportiva. De nada sirven los esfuerzos puntuales. Es más, pueden llegar a ser perjudiciales. A continuación les proponemos unos pequeños argumentos y trucos para mejorar su regularidad a la hora de hacer ejercicio.

-. Hable con su médico sobre cuáles son las actividades que más le conviene realizar. Nunca podrá cumplir un programa de acondicionamiento físico si la modalidad elegida no se ajusta a sus características físicas y su estado de salud.

-. Empiece poco a poco e incremente el esfuerzo progresivamente. Si el primer día hace un sobreesfuerzo y no se siente bien, difícilmente le apetecerá volver a intentarlo.

-. Escoja, si es posible, unos días y horas de forma regular. Es la mejor manera de que el ejercicio se convierta en un hábito.

-. Involucre a un familiar o a un amigo. Eso le ayudará a motivarse y superarse y, de no gustarle mucho el deporte, lo hará más entretenido y satisfactorio.

-. Diversifique las actividades. Puede combinar el paseo con la natación o, si su condición física lo permite, la bicicleta. Trate de elegir una modalidad al aire libre y otra en interiores para que la excusa de la lluvia o el frío no le impida su práctica.

-. Si una semana no cumple el programa, no abandone. Recuerde las razones por las que empezó a hacer ejercicio, lo beneficioso que es para su organismo y comience de nuevo.

-. No se compare con los demás. Sus objetivos deben ser la mejora del estado físico y el bienestar emocional, no ser el mejor atleta o competir con quienes le rodean.




 








 
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