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¿Qué información nos da una prueba de esfuerzo?
La prueba de esfuerzo
o ergometría (-reproducción del esfuerzo de forma controlada
por electrocardiograma-) nos puede dar mucha información sobre
la existencia y la importancia de las lesiones coronarias.
Si al finalizar la ergometría no se produce ningún cambio
en el electrocardiograma se puede concluir que la prueba es clínica
y eléctricamente negativa desde el punto de vista isquémico.
Entonces, la posibilidad de lesiones coronarias es, aunque no totalmente
nula, sí muy remota. Pero sí se podrían descartar
las muy significativas: hay lesiones coronarias que pueden permitir
un flujo de sangre suficiente para las necesidades metabólicas
del corazón en reposo pero puede ser un flujo deficitario cuando
dichas necesidades aumentan por el esfuerzo. En ese caso, la lesión
dará lugar a signos clínicos de dolor anginoso y a modificaciones
en el trazado electrocardiográfico previamente normal. Y, cuanto
mayor sea el déficit de riego cardiaco derivado de la lesión
coronaria, más tempranamente aparecerán las anormalidades
clínicas y eléctricas; es decir, los problemas surgen
con un nivel de esfuerzo bajo.
Es necesario tener en cuenta que valorar una prueba de esfuerzo no
siempre es fácil, y asegurar si existe o no isquemia miocárdica,
puede ser muy complicado. El dolor torácico encadenado por el
esfuerzo no es sinónimo de angina y puede tener otro origen.
En otras ocasiones, puede haber isquemia sin dolor anginoso o lesiones
coronarias sin cambios en el electrocardiograma.
Por otra parte, la prueba de esfuerzo puede ayudar a conocer la importancia
de muchas arritmias y decidir la conducta médica a seguir con
ellas. Un latido adelantado (extrasístole) puede ser normal en
corazones sanos, pero su aparición o aumento con el ejercicio
requiere que se haga al paciente un estudio más completo.
Finalmente, recordar que la aparición de una angina o una alteración
electrocardiográfica durante la prueba de esfuerzo no contraindica
la práctica de ejercicio, pero es necesario que el cardiólogo
decida qué deportes son los más aconsejados y a qué
niveles de esfuerzo deben ser practicados.
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