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¿Puedo hacer deporte si tengo osteoporosis?
La osteoporosis
es una enfermedad del esqueleto caracterizada por un descenso de la
masa ósea, con un deterioro de la microarquitectura del tejido
óseo y un aumento de la fragilidad de los huesos. Su manifestación
clínica más característica es la fractura y las
complicaciones que se derivan de ella.
En principio, el ejercicio físico es absolutamente compatible
con la osteoporosis. Ahora bien, muchos de los pacientes con osteoporosis
tienen una condición física por debajo de la media de
las personas de su edad, debido al descenso de la movilidad característico
en quienes se diagnostica esta enfermedad. En este tipo de personas
es muy aconsejable un programa de ejercicio físico de baja intensidad,
por lo menos durante las primeras semanas.
Actividades físicas aconsejables para prevenir la osteoporosis
Antes de analizar los ejercicios más adecuados para personas
con osteoporosis, repasemos las actividades que nos ayudarán
a prevenir la aparición de esta enfermedad.
· Tipo de deporte. Son especialmente beneficiosos aquellos deportes
en los que uno debe soportar su propio peso, así como actividades
de fuerza en circuitos de resistencia. Se ha comprobado que los niños
que hacen de forma regular carrera continua, gimnasia o danza tienen
mayor densidad mineral ósea a nivel del cuello del fémur
que los nadadores.
· Volumen, intensidad y frecuencia de entrenamiento. El ejercicio
de resistencia aeróbica en el que el individuo carga con su propio
peso, desarrollado a una intensidad equivalente al 50-69% de la frecuencia
cardíaca máxima, debería ser de una duración
entre 20 y 60 minutos por sesión, con un mínimo de dos
a tres días por semana. Para lograr ganancias significativas
en la masa ósea, la frecuencia de entrenamiento debe ser de tres
veces por semana a intensidades mayores de un 60% de la fuerza máxima.
Recuperación de masa ósea en un hueso con osteoporosis
El ejercicio físico periódico puede retardar o detener
la pérdida de hueso relacionada con el envejecimiento de la persona.
Sin embargo, aún hay muchas dudas de que la actividad deportiva
suponga un estímulo significativo para que aumente la masa ósea
en esta situación. De cualquier forma, podemos afirmar que el
ejercicio físico puede prevenir la osteoporosis:
· Incrementando al máximo la masa ósea en el adolescente
y adulto joven.
· Previniendo el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol
en estas edades.
· Reduciendo la pérdida de masa ósea asociada a
la menopausia y a la edad.
Además, el ejercicio físico puede reducir el riesgo de
fracturas mejorando la fuerza en extremidades inferiores, lo cual puede
ayudar a una persona anciana a prevenir caídas o reducir el impacto
si ocurrieran.
Actividades recomendables para personas osteoporóticas
Lo ideal es un programa de ejercicio físico, diseñado
de forma individualizada, que combine actividades aeróbicas y
de fuerza. El programa deberá incluir también ejercicios
que hagan trabajar el tren superior e inferior y los músculos
del tronco, particularmente los extensores. Hay que eliminar aquellos
ejercicios que incluyan la flexión anterior de la columna, ya
que este tipo de movimientos aumentan el riesgo de nuevas fracturas
vertebrales. Si el paciente sufre lesiones que le impiden realizar actividades
físicas en las que hay que soportar el propio peso, es recomendable
sustituir esos ejercicios por paseos en el agua, natación y aquaerobic.
Aunque el impacto de estas actividades sobre el hueso no es tan positivo,
también contribuyen a mejorar la fuerza muscular y el equilibrio.
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