Deporte para combatir el síndrome metabólico

[...] La evidencia favorable al ejercicio físico, pérdida de peso y dieta adecuada como atenuantes del síndrome metabólico es en la actualidad contundente, como también lo es el impacto que secundariamente tiene en el descenso de la morbimortalidad cardiovascular.

[...] En múltiples estudios ha quedado probado la asociación de forma independiente del sedentarismo, con mayor prevalencia e incidencia de diabetes tipo 2, tanto en hombres como en mujeres. El ejercicio físico parece tener efecto reductor sobre la resistencia a la insulina, actuando a diferentes niveles: aumento de transportadores de glucosa y del flujo capilar e incremento de la actividad enzimática posreceptor. También se sabe que reduce los niveles de VLDL y LDL colesterol y la presión arterial, y aumenta los niveles de HDL colesterol, favoreciendo la función cardiovascular.

En los estudios de prevención de diabetes, una actividad física de grado moderado o superior en conjunción con una dieta saludable se mostró efectiva en la prevención de la diabetes. También en ciertos estudios epidemiológicos la actividad física ha sido asociada con una reducción en el riesgo de enfermedad cardiovascular. Recientemente se ha publicado un estudio sobre 73.743 mujeres menopáusicas (50-79 años), libres al comienzo del mismo de enfermedad cardiovascular establecida o cáncer, que fueron seguidas durante 5,9 años. Se pretendía comprobar el efecto que la actividad física total, el número de horas semanales que se permanecía sentado o en cama, así como el efecto de caminar a paso rápido o la realización de otro tipo de ejercicio físico más intenso, tenía sobre la incidencia de eventos cardiovasculares. El estudio demostró que, al menos en las mujeres menopáusicas, caminar durante 2,5 horas a la semana puede ir asociado con una reducción de hasta el 30% en la incidencia de eventos coronarios, si bien este porcentaje se redujo cuando el ejercicio no fue vigoroso, como por ejemplo, andar a paso rápido. Respecto a la mejora del perfil lipídico, el estudio STRRIDE fue diseñado con la finalidad de dar respuesta a las preguntas de cuánto ejercicio es suficiente y cuál es el óptimo. Realizado sobre un total de 84 pacientes de ambos sexos, sedentarios, con sobrepeso o ligera obesidad, dislipémicos y sin hipertensión arterial, confirmó el efecto favorable sobre el perfil lipídico, siendo éste mayor cuanto mayor es el ejercicio físico, importado más la cantidad que la intensidad.

Aunque todavía está por evaluar con precisión, el ejercicio físico no solamente reduce el contenido de grasa corporal total, sino también el de grasa intraabdominal. Esto es lo que evidencia una reciente investigación realizada en mujeres posmenopáusicas. Finalmente, el entrenamiento físico en pacientes con cardiopatía isquémica mejora la vasodilatación dependiente del endotelio (tanto en arterias coronarias como en vasos de resistencia. [...]

Extracto del libro "La diabetes mellitus tipo 2: un problema geriátrico en alza", de los Dres. José Manuel Ribera Casado y Pedro Gil Gregorio.




 









 
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