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El deporte después del infarto
Tras padecer un
episodio cardiovascular, muchos pacientes se hacen determinadas preguntas
antes de recobrar su ritmo de vida habitual. Algunas de estas cuestiones
están relacionadas con la actividad física y las posibilidades
de practicar deporte por parte del cardiópata.
· ¿Por qué es importante la actividad física?
La recomendación general es que se practiquen deportes de baja
intensidad de esfuerzo y con predominio de componente aeróbico,
ya que este tipo de actividades contribuirán al refuerzo muscular
que el enfermo precisa. Hay que evitar ejercicios que aumenten la tensión
arterial o los que impongan grandes demandas de fuerza muscular. A estos
beneficios estrictamente físicos, podemos añadir las ventajas
psicológicas: el deporte es una actividad que está vinculada
a la salud y el disfrute.
· ¿Puedo hacer ejercicio?
Es realmente aconsejable, pero no deje de consultar a su médico
antes de tomar una decisión. Como norma general, y salvo en enfermos
con un gran deterioro de la función cardíaca, el ejercicio
físico es recomendable para todos los pacientes, cualquiera que
sea su edad y su patología.
· ¿Cuáles son las mejores actividades físicas
para mí?
Durante el primer mes después del infarto, y siempre que su cardiólogo
no se lo prohíba expresamente, el mejor ejercicio es caminar.
La primera semana debe ser una toma de contacto. A partir de la segunda
semana, puede marcarse pequeños objetivos. Calcule cuál
es la frecuencia de entrenamiento que le corresponde por su edad e intente
conseguirla caminando deprisa. Puede que se fatigue al cabo de pocos
minutos. No se preocupe, vuelva a caminar despacio, pero intente cada
día conseguir un minuto más con la frecuencia de entrenamiento
hasta llegar al mínimo de 20 minutos recomendados. Después,
procure llegar hasta media hora, y si es posible, hasta la hora.
· ¿Puedo practicar algún deporte?
Si su recuperación se desarrolla con normalidad puede practicar
otros deportes: tenis, pádel, natación, ciclismo, esquí,
etc. No olvide que estos deportes deben ser complementarios de su entrenamiento
habitual y no sustituirlo. El golf también es una alternativa
muy apropiada en estas condiciones.
· ¿Qué ritmo de ejercicio necesito?
Lo que debe variar y adaptarse a cada caso es el tipo y la intensidad
del ejercicio. Después de un infarto de miocardio es importante
establecer el nivel de esfuerzo que el paciente puede realizar sin fatigarse
o presentar dolor torácico. Esto se determina mediante la ergometría
o prueba de esfuerzo. Nunca debe realizar un ejercicio extenuante: no
aporta beneficios y puede ser arriesgado. Recuerde que debe mantener
el ritmo cardiaco por debajo del 75 por ciento de la frecuencia máxima
teórica (que se halla restando su edad a 220). No importa superarlo
de forma puntual, pero no es necesario para beneficiarse de los efectos
positivos del ejercicio.
· ¿Puedo tener relaciones sexuales?
Es recomendable reanudar las relaciones sexuales tras un entrenamiento
físico y psicológico adecuado y progresivo. Gracias a
esta planificación se aprende a detectar cuáles son las
respuestas físicas del cuerpo después de un esfuerzo.
Desde un punto de vista psicológico, el entrenamiento llevará
al paciente a reconocer cuáles son sus relaciones emocionales
nocivas y cómo controlar estas últimas a través
de métodos de respiración y relajación.
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