El deporte en las personas con hiperlipidemias


Explicado de una forma sencilla, una hiperlipidemia es un trastorno que consiste en la presencia de un exceso de grasa en sangre. Numerosos estudios han demostrado que un programa de ejercicio físico aeróbico (caminar, carrera suave, ciclismo, natación,...) a intensidad moderada (65-70 por ciento de su frecuencia cardíaca máxima) y desarrollado de manera regular (tres a cinco sesiones por semana) tiene efectos beneficiosos sobre los niveles de lípidos plasmáticos (conjunto de grasas que se encuentra en la sangre).
El colesterol y los triglicéridos son lípidos que circulan por la sangre unidos a otras sustancias transportadoras (proteínas) formando paquetes conocidos como lipoproteínas. Estas lipoproteínas se clasifican, según su composición, función y efectos patológicos sobre las arterias, en de alta densidad (HDL), de baja densidad (LDL) y las de muy baja densidad (VLDL).
Las LDL son ricas en colesterol y lo llevan a las células y tejidos donde existen receptores para ellas. Cuando se elevan sus niveles y se combinan con ciertas sustancias (radicales libres), se oxidan y depositan su colesterol en la pared arterial: contribuyen a la formación de placas de ateroma (placas cargadas de grasa), una lesión característica de la arterioesclerosis. Estas placas pueden formarse en las arterias coronarias que irrigan el corazón lo que provoca una disminución del aporte de sangre y pueden desencadenar un infarto cardíaco. Las sustancias antioxidantes (vitamina C, vitamina E y betacarotenos) evitan la oxidación de las LDL y, por consiguiente, el depósito de colesterol en la pared arterial.
Sin embargo, las HDL son las lipoproteínas que protegen de la arterioesclerosis. Las células no presentan receptores para ellas y, por lo tanto, el colesterol que transportan no se deposita en las arterias. Estas lipoproteínas recogen el colesterol de estos vasos sanguíneos y lo transportan hasta el hígado, donde se metaboliza y posteriormente se expulsa. Cada miligramo que aumenta los niveles de HDL se desciende en un dos a tres por ciento el riesgo de enfermedad coronaria.
Por su parte, las VLDL son ricas en triglicéridos, que pueden ser usados por el organismo como fuente de energía o depositarse en los tejidos en forma de grasa corporal. La combinación de triglicéridos altos y HDL bajas aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca.

Los efectos beneficiosos de un programa de ejercicio sobre los lípidos incluyen la disminución de los niveles de triglicéridos y de LDL-colesterol (malo), y el aumento de HDL-colesterol (bueno). En los sujetos con obesidad o sobrepeso la acción beneficiosa del ejercicio se acentúa si se modifican los hábitos alimenticios (restringir el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas y aumentar el de productos con grasas mono y poliinsaturadas) y se reduce peso.
Se puede aconsejar a todos los sujetos con hiperlipidemia que realicen algún tipo de ejercicio físico en la medida que les sea posible, previa consulta médica para realizar una evaluación individual con una revisión de su aparato cardiovascular y su capacidad física.



 








 
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