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Precauciones durante la práctica deportiva
La práctica de la actividad deportiva no está, lamentablemente, exenta
de riesgos. Todos somos conscientes de la posibilidad de que, en la
realización de cualquier tipo de ejercicio físico, se produzcan accidentes
o lesiones de tipo traumatológico (esguinces articulares o tirones musculares).
El propio deportista tiene los conocimientos necesarios sobre lo que
debe hacer para prevenirlos o incluso tratarlos una vez que se han producido.
Sin embargo, este hecho no suele ser así cuando nos referimos a los
riesgos del ejercicio respecto al aparato cardiovascular ni a las precauciones
que se deben tomar para evitarlos. Por ello, les detallamos las precauciones
que se deben observar para evitar riesgos cardiovasculares son las siguientes:
- Comprender la necesidad imprescindible
de hacer calentamiento (algo que se suele olvidar con mucha facilidad).
Es una preparación inmediata al esfuerzo que previene las lesiones deportivas
y mejora el rendimiento deportivo. En lo que al aparato cardiovascular
se refiere, el calentamiento aumenta la frecuencia cardiaca, la tensión
arterial y el flujo sanguíneo a nivel muscular. En los deportistas de
más edad, adquiere una especial importancia ya que un aumento brusco
de la actividad física puede provocar determinadas arritmias cardiacas.
- La elección de la actividad deportiva
y la intensidad con que se realice debe adecuarse a las posibilidades
del deportista. Los más recomendables, especialmente en pacientes cardiacos,
son los dinámico aeróbico. Es decir, aquellos que implican grandes grupos
musculares y que se realizan con una intensidad moderada y de larga
duración, tales como la carrera, la natación y el ciclismo.
- El deporte debe ser practicado
de forma regular. Los episodios esporádicos de actividad deportiva no
proporcionan los mismos beneficios y suelen acompañarse de molestias
musculares.
- El inicio de la actividad se
debe plantear gradualmente. Comenzar con intensidades de esfuerzo bajas
o moderadas y luego ir incrementando de forma progresiva según las posibilidades
del individuo y con la lógica mejora en las capacidades físicas que
se produce por efecto del entrenamiento.
- Como norma general, se debe evitar
llegar a situaciones de extenuación o de agotamiento intenso. Si se
hace se corre el riesgo de desencadenar situaciones clínicas no deseadas
y a veces peligrosas (síncope post-esfuerzo y determinadas arritmias).
- Ser conscientes del grado de competitividad
que se siente a la hora de hacer deporte. En el caso de los pacientes
cardiacos debe tener una finalidad de mejora de la salud, lo que en
términos técnicos se denomina «deporte-salud».
- Una vez finalizada la sesión,
se deben observar unos cuidados denominados «vuelta a la calma». Desde
un punto de vista de prevención de los problemas cardiovasculares es
imprescindible no finalizar de forma brusca. El ejercicio debe prolongarse
con una carrera suave o paseo durante unos pocos minutos para reducir
el riesgo de síncope post-esfuerzo (relacionado con una disminución
de la tensión que el aparato circulatorio no es capaz de compensar con
suficiente rapidez) en personas no habituadas a la actividad física.
Cuidado también con las duchas demasiado calientes antes y después del
deporte y con el tabaco.
- Preste atención a los signos
de alarma de su propio cuerpo.
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