Programas de entrenamiento físico (I)



Los pacientes considerados como de bajo riesgo pueden seguir un programa de rehabilitación domiciliaria consistente en la realización de ejercicios progresivos, paseos y trabajo en la bicicleta. Los programas efectuados al aire libre son los más recomendados, al ser menos aburridos que los realizados en casa, sobre bicicleta estática o tapiz rodante. En función de la temperatura o del ritmo de trabajo podrían alternarse y ser complementarios.

Es muy importante seguir los consejos apuntados y, durante las primeras semanas, no hay necesidad de preocuparse sobre el ritmo de marcha o de pedalada. Transcurrido ese tiempo, siempre bajo estricto control médico, podría iniciarse el entrenamiento físico propiamente dicho con control de la frecuencia cardíaca.

Antes de iniciar la marcha o los ejercicios en bicicleta es conveniente efectuar estiramientos y algunos movimientos. El calentamiento y enfriamiento, de diez minutos, es absolutamente necesario al inicio y fin del entrenamiento.

Este tipo de programa puede ser efectuado a todas edades, independientemente del sexo. Hay que tener en cuenta que la edad cronológica no está relacionada con la real. Por este motivo es muy difícil generalizar sobre las distancias a realizar por los ancianos. Será preciso, por tanto, programarlas de forma individualizada.

En muchos casos la enfermedad arterosclerosa coronaria se acompaña de lesiones obstructivas a nivel de otras arterias. No es infrecuente la arterosclerosis de los vasos que irrigan las extremidades inferiores (ilíacas, femorales, tibiales, etc.). En este tipo de patología existe dolor en los gemelos al correr o al caminar (claudicación intermitente), pero desparece con el reposo.

Los paseos en bicicleta no están contraindicados, sino todo lo contrario. Es posible que el ritmo de marcha no permita alcanzar la frecuencia cardíaca de entrenamiento, al desencadenar dolor en las piernas. Sin embargo, es importante caminar a la velocidad necesaria para que aparezca ligera pesadez (nunca dolor) en el tren inferior. Con ello se puede mejorar la irrigación de las extremidades al favorecer la aparición de la circulación colateral que bordea las lesiones obstructivas.

Estos sistemas de entrenamiento efectuado de forma progresiva, además de ser beneficiosos desde el punto de vista de la salud, facilitan la reincorporación a una vida normal. El gran inconveniente de los programas domiciliarios reside en que, a excepción de los muy motivados, algunos enfermos abandonan las pautas de ejercicio y control de factores de riesgo, sobre todo al transcurrir los primeros meses del episodio agudo en los que están atemorizados por la enfermedad.













 
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