Escuche a su cuerpo


Una mala práctica deportiva o un sobreesfuerzo puede provocar que el organismo reaccione de forma negativa y llame nuestra atención a través de diferentes síntomas. Son señales que debemos conocer y saber que si aparecen debemos consultar con el especialista antes de volver a hacer ejercicio. Hay que conocer por qué ocurren y en qué circunstancias. A continuación les detallamos los más importantes:

-. Malestar en la parte superior del cuerpo (pecho, brazo, cuello o mandíbula) durante el ejercicio. Puede aparecer con distinta intensidad y presentar la forma de dolor, quemazón, presión o sensación de plenitud.

-. Sensación de mareo durante el ejercicio. A veces, tras un ejercicio vigoroso al que no estamos acostumbrados o un periodo corto de "enfriamiento", podemos tener una ligera sensación de mareo. Normalmente no es indicativo de enfermedad cardiaca, y puede evitarse reduciendo la intensidad de la actividad y haciendo una serie de ejercicio de enfriamiento al terminar. Si se produce un síncope o un desmayo durante la práctica de ejercicio no volver a efectuarlo hasta que consulte con su especialista.

-. Falta de aliento durante el ejercicio. En esa situación es normal que el ritmo y la profundidad de la respiración se altere pero no que se haga inconfortable. Una regla muy útil es que la respiración no debe ser tan dificultosa como para impedir una conversación, se produzcan jadeos o se necesiten más de cinco minutos para reponerse.

-. Malestar en los huesos y articulaciones durante o después del ejercicio. Puede haber una pequeña molestia muscular cuando se empieza pero si el dolor no desaparece deje de hacerlo hasta consultar con su médico.

-. Tenga cuidado con el sobreentrenamiento. Estos son sus síntomas:
. Incapacidad para terminar. Si la sesión es adecuada a su estado y situación tendría que poder completarla.
. Imposibilidad de conversar durante la actividad (es señal de que la actividad es muy intensa para su situación).
. Náuseas o mareos después del ejercicio. Puede ser una elevada intensidad de la actividad o por haberla terminado muy bruscamente. Reduzca la intensidad y haga un periodo de "enfriamiento".
. Cansancio prolongado. En las horas posteriores a la actividad, la persona tiene que sentirse estimulada, no cansada. Si la fatiga persiste, conviene reducir la duración o la intensidad del esfuerzo.
. Insomnio. Si no puede dormir bien a pesar del cansancio, hay que reajustar la cantidad de actividad. Un buen programa de entrenamiento tiene que hacer más fácil el descanso nocturno, no más difícil.
. Dolores y molestias articulares. Revise sus ejercicios de calentamiento y estiramiento para asegurarse de que lo hace correctamente. Los calambres también pueden ser señal de mala práctica. Si aún así los síntomas persisten, consulte con su médico.


 

 








 
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