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La continuidad de la actividad física
Los programas de actividad física cuentan con una aceptación creciente por parte de las personas mayores. Muchos empiezan con dudas, pero pronto se sienten más saludables, mejoran su función cognitiva y aumentan su capacidad cardiopulmonar y su resistencia aeróbica.
Aunque algunos piensan que con un par de meses de ejercicio es posible mantenerse en forma durante el resto del año, un grupo de investigadores de la Universidad de Ohio (EE UU) ha comprobado que los beneficios físicos y psíquicos de estos programas decaen rápidamente en cuanto se abandonan. En su estudio, los doctores analizaron a un grupo de adultos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica, quienes completaron un plan de ejercicio con tareas aeróbicas y de fuerza a realizar en tres sesiones semanales durante tres meses. Cada semana se les realizaba un examen sobre la evolución de su enfermedad respiratoria, de manera que fueron recogiéndose incrementos notables de sus funciones cognitiva, psicológica y física.
A las diez semanas, los participantes recibieron varias tablas para que continuaran el trabajo en su domicilio y sin supervisión médica. Un año después se contactó con los participantes para comprobar si se habían ejercitado por su cuenta. Al medir la habilidad cognitiva, las comprensiones oral y escrita, así como el funcionamiento del lóbulo frontal del cerebro –el que está asociado a las capacidades mentales de alto nivel–, se detectó que las personas que abandonaron la práctica deportiva en sus casas perdieron rápidamente todo lo ganado en los meses anteriores y volvieron a unos niveles de habilidad semejantes a los que tenían antes de haber comenzado el programa de ejercicio.
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