El deporte como anti-estrés para los mayores (I)

Existen numerosos estudios, como los de Márquez (1995), Velázquez (1996), Boraita (2000), Devís (2000), García (2002), y Garcés de los Fayos y Jara (2003), que han demostrado claramente la relación existente entre la salud (ausencia de salud) y los mecanismos para su potenciación (mejora de la salud). Algunos de estos autores se han centrado en los problemas de índole físico (trastornos cardiovasculares, por ejemplo), mientras que otros lo han hecho en los trastornos de carácter psicológico (depresión, por ejemplo). También algunos de ellos han hecho referencia a la actividad física y el deporte como estrategia preventiva de problemas de salud, entendida ésta como el estado de bienestar físico, social y psicológico, y la realización de actividad física y deportiva. Sin embargo, este último aspecto se ha abordado, según nuestro criterio, de una forma tímida.

Todos sabemos que la población, en nuestra sociedad, es cada vez mayor, hasta el punto de que en la pirámide de edad los mayores de 60 años suponen más del 20 por ciento del conjunto de la población. Este gran porcentaje de personas plantea demandas muy concretas, tanto en relación a recursos materiales como a otros más humanos y de salud. Estamos ante una población mayor que se encuentra sola en muchos momentos, o está formada mayoritariamente por mujeres.

Normalmente, se procura (peor o mejor) que a este grupo poblacional no les falte nada desde la perspectiva de la necesidades básicas (comida, hogar...). En cambio, se ha dejado de lado el componente más cualitativo, las necesidades secundarias, relacionadas con aspectos tales como la compañía, el cariño o el cuidado afectivo, entre otros.

Nosotros, quizás por nuestra perspectiva profesional (psicólogos), hemos considerado en todo momento que la actividad física puede ser un buen canalizador de dichas necesidades. Sin embargo, la práctica del deporte por el deporte, sin planificación ni objetivos, sirve en general poco. A partir de trabajos aplicados con grupos concretos, como son las personas con problemas cardiovasculares o personas mayores sedentarias, hemos podido comprobar que la eficacia de programas sustentados en la actividad física y deportiva no sólo da lugar a logros positivos en cuanto a factores físicos, sino también en los relacionados con los planos sociales y psicológicos.

Desde esta perspectiva, quisimos realizar un amplio trabajo de campo que nos indicara algunas cuestiones diferenciales por parte de aquellas personas mayores que practicaban alguna actividad física o deportiva, que nos pudieran servir de referencia para futuros programas de actuación, que pasamos a describir en los siguientes apartados.

Extracto del estudio "La actividad física y el deporte como mecanismo de control de la ansiedad y el estrés en personas mayores". V Congreso Internacional de Ansiedad y Estrés (Benidorm, 2004). Enrique J. Garcés de los Fayos Ruiz. Laura Vives Benedicto. Universidad de Murcia.












 
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