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Ejercicio recomendado para adelgazar
La obesidad es un grave
problema de salud que provoca muchas patologías cardiovasculares.
En España, casi el 13% de los ciudadanos es obeso y en los últimos
15 años se ha duplicado el número de niños que
presenta este trastorno.
Existen muchos estudios que certifican la eficacia de la práctica
de ejercicio para bajar de peso, pero lo que no se sabía a ciencia
cierta era la cantidad necesaria de actividad que se precisaba para
perder esos kilos o evitar su aumento. Por este motivo, investigadores
de la Universidad de Duke (EE UU) han analizado varios programas físicos
en 182 participantes sedentarios, de entre 40 y 65 años, con
sobrepeso o moderadamente obesos y que no modificaron su ingesta durante
los ocho meses que duró el estudio.
Se constituyeron cuatro grupos:
Grupo 1. Realizó una gran cantidad de ejercicio intenso y vigoroso,
equivalente a correr o caminar unos 32 kilómetros por semana.
Grupo 2. Practicó menos ejercicio, equivalente a una caminata
de 19,2 kilómetros, pero a intensidad moderada.
Grupo 3. Hicieron el mismo ejercicio que el segundo grupo pero a intensidad
vigorosa.
Grupo 4. No llevaron a cabo ninguna actividad física.
Los resultados fueron los siguientes:
El grupo 1 redujo su perímetro abdominal y su índice
de masa corporal mucho más que el resto de los participantes.
Al comparar los resultados de los grupos 2 y 3, los investigadores
comprobaron que a mayor intensidad física también se adelgazaba
más.
Por último, los integrantes del grupo 4 engordaron en ese período.
Después de analizar todos los datos, los autores del estudio
publicaron sus conclusiones en Archives of Internal Medicine:
Cuanto más actividad física se practica, mayor es la
pérdida de peso.
Una cantidad muy modesta de ejercicio puede prevenir el aumento de
peso. Una mayor actividad permite aumentar la pérdida de peso,
aunque no se reduzca la ingesta calórica.
El nivel mínimo necesario para controlar el peso es en una caminata
de 10 kilómetros a la semana.
El peso aumenta debido a un pequeño desequilibrio diario entre
la ingesta calórica y el gasto energético.
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