El ritmo cardiaco y la muerte súbita
Un trabajo de investigación publicado en el “The New England Journal of Medicine” ha relacionado la respuesta del corazón durante el ejercicio con el riesgo de sufrir muerte súbita. La importancia del estudio es extraordinaria porque apunta la posibilidad de identificar a las personas con riesgo de padecerla por medio de un test de esfuerzo.
La velocidad del latido del corazón se controla por el sistema nervioso autónomo, el cual adapta el número de pulsaciones a las necesidades del individuo en cada momento. Como algunas investigaciones previas demostraron una relación entre las alteraciones de esta parte del sistema nervioso con las muertes (súbitas o no) originadas por infarto de miocardio, los investigadores se plantearon que el test de esfuerzo podría ser un buen sistema para explorar el estado de salud del sistema autónomo.
El estudio pretendía relacionar los casos de muerte súbita con la respuesta del corazón ante el ejercicio. Para ello, entre 1967 y 1972, se seleccionó a 5.713 hombres de 42 a 53 años y sin enfermedad cardiovascular aparente. Todos realizaron un test de esfuerzo en el que se midió la frecuencia cardíaca en reposo, durante el máximo esfuerzo y un minuto después de terminar el ejercicio. Durante los 23 años que ha durado la investigación se produjeron 1.516 muertes (26,5 por ciento), entre ellas 400 de causa cardíaca (7 por ciento), 81 de las cuales sucedieron súbitamente.
En el análisis de los resultados se tuvieron en cuenta variables como la edad, el peso, la existencia o no de factores de riesgo cardiovascular y otros factores de riesgo. Una vez valorados estos parámetros, los investigadores observaron que existía cierta relación entre el número de pulsaciones y la posibilidad de morir repentinamente por un infarto. Los datos resultantes apuntaban que una frecuencia cardíaca en reposo mayor de 75 cuadruplicaba el riesgo de muerte súbita. Asimismo, se registró un riesgo seis veces mayor cuando en los momentos de máximo esfuerzo el pulso no aumentaba en más de 89 latidos por minuto. Por último, si tras un minuto de descanso las pulsaciones no se reducían al menos en 25 latidos, la posibilidad de morir súbitamente resultó ser del doble.
Estos datos abren una vía de investigación sobre la siguiente hipótesis: la frecuencia cardíaca, su evolución durante la práctica de ejercicio y la fase de recuperación pueden predecir el riesgo de muerte súbitamente. Según este trabajo, el test de esfuerzo ha demostrado su utilidad para identificar a los pacientes aparentemente sanos antes de que se manifiesten los primeros síntomas de enfermedad cardíaca que puedan desembocar en muertes repentinas.
En cualquier caso, hay algunos aspectos del estudio que frenan el optimismo desbordante y siembran algunas dudas sobre las conclusiones. Entre ellos, la exclusiva participación en la muestra de integrantes masculinos y la rapidez del incremento de ritmo en el modelo de test empleado
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