RECOMENDACIONES BÁSICAS

  • Elija la modalidad de natación que más se adecue a su estado de salud y sus capacidades físicas. Tenga en cuenta que el estilo braza es el que más grupos de músculos moviliza; el de espalda es beneficioso para quien tiene problemas en la espalda pero no es muy recomendable para no iniciados; el mariposa es el más duro, difícil de aprender y que provoca más posturas forzadas, y el estilo crowl o libre es en el que se suele desarrollar más intensidad y rapidez de ejercicio.

  • No descuide el calentamiento y estiramiento previos ni el enfriamiento posterior. Es la única forma (en natación como en cualquier otro deporte) de evitar las lesiones.

  • Si el lugar en el que practica es muy seco o caluroso procure hidratarse bien antes y después del ejercicio.

  • Lleve calzado adecuado; la natación no es un deporte esencialmente peligroso, pero hay que evitar los resbalones al entrar y salir de las piscinas o al usar las duchas; asimismo es una imprescindible medida higiénica.

  • Si lleva una vida sedentaria, padece algún factor de riesgo cardiovascular o alguna otra dolencia, CONSULTE SIEMPRE A SU MEDICO. El especialista podrá aconsejarle sobre un programa de acondicionamiento físico que le acerque progresivamente a la práctica deportiva y le advertirá de todos los aspectos que debe de tener en cuenta para hacer ejercicio.

  • El esfuerzo físico no interfiere necesariamente con el proceso digestivo. Como recomendación general, sin embargo, es preferible que se guarden las precauciones debidas respecto al tiempo de digestión.

  • La natación a baja intensidad está recomendada para los más mayores y las mujeres embarazadas. A mayor intensidad, realizada de forma regular y en sesiones de 20 a 60 minutos produce efectos beneficiosos para el corazón y los pulmones.

  • Si no sabe nadar (o no le gusta la natación) recuerde que hay modalidades como la gimnasia en el agua que puede ayudarle a mejorar su estado físico y psicológico.

  • Proteja adecuadamente sus oídos (especialmente en los niños, por las otitis); cuide su piel (hidrátela correctamente después de cada baño) y la higiene antes y después de nadar.

  • Evite los cambios bruscos de temperatura: especialmente si padece alguna enfermedad cardiovascular o es de edad avanzada. En verano, procure no exponerse prolongadamente al sol antes de entrar al agua.

 

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