PREVENCIÓN EN PATOLOGÍA CARDIOVASCULAR.
EFECTOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA ( y V)
8.- ¿Cómo
podemos individualizar la prescripción del ejercicio físico?
La prescripción del tipo de actividad física debe ser
individualizada y tendrá en consideración todos los aspectos
del individuo que puedan modificar los criterios generales ya expresados.
En primer lugar se realizará un estudio de las capacidad máxima
aerobia mediante una prueba de esfuerzo. A continuación, se valorará
el tipo de esfuerzo más aconsejable en el sujeto estudiado. Para
ello se considerará la edad, niveles de esfuerzo máximo
alcanzados, posibilidad horaria, disponibilidad de instalaciones deportivas,
experiencia previa, etc. Hay que intentar ser realista y contar con
la disponibilidad del individuo.
Hay que tener en cuenta que la mejoría será igual en
actividades de baja intensidad y larga duración, comparadas con
alta intensidad y corta duración si el costo energético
total de las actividades es igual. El ejercicio de alta intensidad se
asocia con un riesgo cardiovascular mayor, lesiones ortopédicas
y cumplimiento más bajo con el entrenamiento que el ejercicio
de baja intensidad. Por lo tanto, los programas recomendados para adultos
enfatizan el entrenamiento de baja a moderada intensidad y larga duración.
Parámetros a considerar:
1.- El nivel inicial de aptitud física es un factor importante
en la prescripción de ejercicio. La persona con un nivel bajo
de aptitud puede sufrir cambios significativos con un entrenamiento
que mantenga la frecuencia cardíaca (FC) tan baja como 50% de
la reserva de la FC máxima, mientras que una persona con un nivel
mayor de aptitud física requiere un mayor estímulo de
entrenamiento.
2.- La frecuencia debe tener en cuenta que el aumento en el consumo
máximo de oxígeno (VO2max) tiende a estabilizarse cuando
la frecuencia del entrenamiento es mayor de 3 días por semana,
En cuanto al aumento en el VO2max el valor del aumento adicional encontrado
cuando el entrenamiento es más de 5 días a la semana es
pequeño o no evidente. Entrenar menos de 2 días por semana
no origina un cambio significativo en el VO2max.
3.- El tipo de esfuerzo debe tener en cuenta que hay una gran variedad
de actividades aerobias que pueden ser utilizadas para obtener el mismo
efecto de entrenamiento. Las que requieren correr y saltar son consideradas
de alto impacto y por lo general causan un número significativamente
mayor de lesiones, tanto a los principiantes como a los que llevan mucho
tiempo ejercitándose, que las actividades de bajo impacto y aquellas
donde no se apoya el peso corporal. Esto es más notorio en la
tercera edad.
Por otro lado, una actividad como el entrenamiento con pesas no debe
ser considerada como una manera de aumentar el VO2max, pero tiene un
valor significativo para aumentar la fuerza muscular y el peso magro.
Los estudios que han evaluado el entrenamiento con pesas en circuito
(entrenamiento con pesas casi continuo con pesos moderados, utilizando
10 a 15 repeticiones por sesión de ejercicio con 15 a 30 segundos
de descanso entre los períodos de actividad) demuestran un aumento
promedio en el VO2max del 6%. Por lo tanto, no recomendamos el entrenamiento
con pesas en circuito como la única actividad en programas de
ejercicio para mejorar el VO2max, pero son un buen ejercicio complementario
que además evita la sarcopenia en los mayores.
4.- Para mantener el efecto del entrenamiento el ejercicio se debe
practicar regularmente, ya que tras dos semanas sin entrenamiento el
nivel de adaptación cardiovascular regresa a los niveles existentes
antes del entrenamiento en un período de diez semanas a ocho
meses.
9.- Pero... ¿y los riesgos?
La prescripción de ejercicio físico sin mayor control,
conlleva unos riesgos que no deberían asumirse si se evalúa
la relación costo/efectividad de un programa de control del esfuerzo
en prevención secundaria, aunque la mayoría se derivan
de realizar ejercicio sin supervisión o sobrepasarse las recomendaciones
de los médicos. En cualquier caso se trata de hacer las cosas
bien, para hacerlas mal nos quedamos con lo que tenemos, que es bastante
poco.
10..- Bueno, con todo lo dicho... ¿no haría falta una
Unidad de Fisiopatología del Deporte en los grandes hospitales?
En Europa menos del 50% de los ciudadanos realizan una actividad física
regular. La prevalencia de la obesidad ha aumentado y empieza a alcanzar
caracteres de epidemia según el grupo de trabajo en rehabilitación
cardíaca y fisiología del ejercicio de la Sociedad Europea
de Cardiología. [...]
¿Y qué hacemos? Pues la verdad es que hay que pedirles
valentía a los administradores de nuestros esfuerzos y detentadores
de nuestros votos. Hay que exigir mucha más inversión
en prevención. Todos nosotros estaríamos mejor previniendo
que curando. Nuestro trabajo sería mucho más satisfactorio.
Extracto de la conferencia "Prevención en patología
cardiovascular
actividad física y deportiva", celebrada en las Jornadas
de Cardiología en atención primaria.
Dr. José Antonio Villegas García. Director de la Cátedra
de Fisiología del Ejercicio. Universidad Católica de Murcia
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