Precauciones durante la práctica deportiva (II)

El deporte debe ser practicado de forma regular. Los episodios esporádicos de actividad deportiva no proporcionan los mismos beneficios y suelen acompañarse de molestias musculares. El inicio de la actividad se debe plantear gradualmente. Comenzar con intensidades de esfuerzo bajas o moderadas y luego ir incrementando de forma progresiva según las posibilidades del individuo y con la lógica mejora en las capacidades físicas que se produce por efecto del entrenamiento. Como norma general, se debe evitar llegar a situaciones de extenuación o de agotamiento intenso. Si se hace se corre el riesgo de desencadenar situaciones clínicas no deseadas y a veces peligrosas (síncope post-esfuerzo y determinadas arritmias).

Ser conscientes del grado de competitividad que se siente a la hora de hacer deporte. En el caso de los pacientes cardiacos debe tener una finalidad de mejora de la salud, lo que en términos técnicos se denomina «deporte-salud».

Una vez finalizada la sesión, se deben observar unos cuidados denominados «vuelta a la calma». Desde un punto de vista de prevención de los problemas cardiovasculares es imprescindible no finalizar de forma brusca. El ejercicio debe prolongarse con una carrera suave o paseo durante unos pocos minutos para reducir el riesgo de síncope post-esfuerzo (relacionado con una disminución de la tensión que el aparato circulatorio no es capaz de compensar con suficiente rapidez) en personas no habituadas a la actividad física. Cuidado también con las duchas demasiado calientes antes y después del deporte y con el tabaco.

Preste atención a los posibles signos o síntomas que puedan aparecer durante la actividad física. Consúltelos con el médico, especialmente si se trata de los siguientes:

  • Dolor torácico. Si el dolor sucede en la actividad, tiene carácter opresivo, se acompaña de sensación de gravedad, se localiza en el
    centro del tórax (detrás del esternón) y se irradia al brazo izquierdo o a la mandíbula sugiere la posibilidad de algún problema coronario.
  • Palpitaciones. Se trata de latidos cardiacos a elevada frecuencia que no se relacionan con el grado de esfuerzo realizado o que persisten mucho tiempo después de haber cesado el ejercicio. También se denominan así los latidos que se perciben como «raros» (latido anticipado o perdido respecto al ritmo cardiaco habitual).

En algunas ocasiones pueden tener relación con enfermedades cardiacas

  • Síncope. La pérdida de conocimiento siempre es un síntoma
    alarmante que precisa consulta médica, especialmente si no se recupera con rapidez, hay convulsiones, se produce en el mismo momento del esfuerzo y se asocia con otros síntomas como dolor torácico o palpitaciones.
  • Disnea. Dificultad para respirar (no la que se produce habitualmente en la práctica deportiva), que tarda en recuperarse y que incluso
    se acompaña de ruidos torácicos (pitidos). Se debe consultar al médico, ya que puede indicar dolencia cardiaca o respiratoria.

Otros síntomas como fatiga intensa o que no se recupera con rapidez, mareos o hinchazón de los tobillos pueden sugerir problemas cardiovasculares que provoquen una mala tolerancia al esfuerzo. Conviene acudir al especialista para descartar si existe alguna patología cardiovascular.

Extracto del capítulo “Precauciones y riesgos en la práctica del deporte" incluido en el libro “Muévete corazón ”, editado por la FEC. Si quiere consultar el texto completo, pinche aquí.


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