Los investigadores seleccionaron a adultos con sobrepeso y sedentarios para pasar tres niveles de ejercicio durante más de ocho meses. El objetivo era valorar el efecto de los diferentes tipos de ejercicio y de su intensidad en personas que seguían una dieta normal. En los controles periódicos se hicieron medidas de cambio de peso, de composición del organismo y del perímetro de la cintura. Para el trabajo se seleccionaron 120 participantes, divididos en cuatro grupos:
Los primeros resultados mostraron que los grupos que realizaron ejercicio leve perdieron tanto peso como grasa. Desde el punto de vista de la prevención, quedó demostrado que un paseo diario de media hora ayudaba a mantener el peso e impedía que los sedentarios aumentaran sus kilos como consecuencia de su desaconsejable estilo de vida. Según Slentz, este dato puede tener importantes implicaciones, "ya que la intensidad del ejercicio podría estar implicada en el aumento de la masa muscular, mientras que la cantidad de ejercicio se asocia con cambios en el peso y en la grasa corporal".
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