Ejercicio físico y aparato respiratorio
en los mayores
[...] El aparato respiratorio,
lo mismo que el corazón, funciona sin descanso, por ello, alteraciones
que en sí mismas no tienen especial importancia pueden acarrear
consecuencias graves. Afortunadamente, las alteraciones producidas por
la edad son escasas. Afectan, sobre todo, a la capacidad vital del pulmón,
a la superficie alveolar y a los músculos respiratorios.
La capacidad vital del pulmón, cuando se comparan jóvenes
de 25 años con ancianos de 75, se observa que hay una reducción
en éstos de un 25% y lo que más influye en esa reducción
es el aumento del volumen del aire residual. Pues bien, cuando la población
general se divide en sujetos sedentarios y activos, el 25% de la media
pasa en los sedentarios a un 40% y en los activos a un 18%.
La superficie alveolar (que es donde tiene lugar un intercambio gaseoso
entre el aire inspirado y la sangre) disminuye en las personas mayores,
principalmente, porque desaparece un buen número de tabiques
alveolares, por lo que se produce cierto enfisema. Este enfisema senil
es bastante menos pronunciado en las personas que practican deporte
o ejercicio que en los sedentarios.
Los músculos respiratorios son elementos esenciales en la respiración,
si se paralizan sobreviene la asfixia. Con los años, estos músculos,
lo mismo que sucede con los demás del organismo, sufren una clara
atrofia, que es muy distinta en los sedentarios que en los activos.
En los sedentarios, su masa puede llegar a disminuir un 60%, mientras
que en los activos se limita a un 35%. En reposo, es decir, cuando el
intercambio gaseoso es mínimo, tal reducción de la potencia
muscular no tiene repercusión, pero si la tiene cuando se hace
ejercicio de cierta exigencia: los sedentarios enseguida presentan una
respiración jadeante y tienen que interrumpir el esfuerzo. Todo
esto se agrava si, además, son obesos y fumadores.
Capacidad aeróbica. Se conoce con esta designación el
volumen máximo de oxígeno que una persona consume al realizar
un ejercicio vigoroso. De forma abreviada se suele expresar así:
VO2 máx. (volumen máximo de oxígeno). La capacidad
aeróbica depende de varios factores. Además del factor
respiratorio interviene el volumen de sangre que es capaz de bombear
el corazón en un minuto y la capacidad de utilización
del oxígeno por unidad muscular. Sobre todos estos factores tiene
gran influencia la actividad física, por lo que el VO2 máx.
es muy distinto en ancianos activos y en sedentarios. En éstos,
la capacidad aeróbica puede descender un 70%, y en los primeros,
alrededor del 40%, lo que, traducido en capacidad respiratoria para
el esfuerzo, indica que los sedentarios apenas llegan a la mitad de
los activos. [...]
Extracto del libro "Consejos médicos para la tercera edad",
de los Dres. E. Alegría, L.M.ª Gonzalo, J.L. Guijarro, J.
Ibáñez, E. Quintanilla, J. Repáraz y R. Zapata.
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