La genética y el riesgo cardiovascular
en el deportista
Aunque
se prolongan desde hace más de diez años, las investigaciones
sobre la relación entre los genes y el rendimiento deportivo
aún no han arrojado demasiada luz sobre el asunto. Pero las perspectivas
son optimistas y pronto se podrá empezar a rentabilizar en materia
de prevención de problemas cardiovasculares y metabólicos.
El reto es apasionante porque consiste en descubrir las causas por
las que el mismo entrenamiento provoca diferentes niveles de beneficio
en personas distintas. Conocer mejor los genes que regulan este efecto
ayudará a diseñar de forma más precisa los parámetros
ideales de una práctica deportiva saludable. Los genes objeto
de estudio son:
- La enzima conversora de la angiotensina (ECA).
- Los relacionados con el óxido nítrico.
- Los reguladores de las lipoproteínas o apoproteínas.
- Los asociados a las vitamina E y D.
- Los vinculados con la osteoporosis.
- Los implicados en la homeostasis de la glucosa y con la expresión
mitocondrial.
A pesar de su importancia, hay que dejar claro que no existe un gen
que condicione las facultades atléticas de la persona, sino que
se precisa una combinación de multitud de polimorfismos. Los
avances obtenidos en este sentido facilitarán posteriores estudios
que valoren las variedades genéticas de cada deporte, la prevención
de problemas y la detección de talentos.
El doctor Nicolás Terrados, profesor de la Universidad de Oviedo
y antiguo responsable médico del equipo ciclista ONCE, considera
que las primeras afecciones que podrán ser prevenidas mediante
técnicas genéticas son el riesgo cardiovascular y los
problemas de metabolismo relacionados con la glucosa o la grasa.
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