Niños en movimiento
Desde
que el niño comienza su actividad física hasta los 14-15
años la actividad física debería ser intensa, aunque
es cierto que su desarrollo también viene marcado por el entorno
del menor: en un ambiente urbano estará más definida por
las actividades escolares y las que se practican en los periodos vacacionales
y habrá mayor riesgo de que se adquieran hábitos claramente
sedentarios (televisor, videojuegos, ordenador, entorno urbano que impide
el juego al aire libre
).
Al promover o prescribir una actividad física en niños
tenemos que tener en cuenta las siguientes actividades:
-. El ejercicio físico contribuye al desarrollo físico
y la maduración del niño, siempre que se realice teniendo
en cuenta que su desarrollo muscular es diferente al del adulto (está
fundamentalmente preparado para realizar ejercicio aeróbico;
el anaeróbico puede dañar los cartílagos de crecimiento).
-. El sistema de termorregulación es más inmaduro, precisando
vigilancia para evitar la deshidratación.
-. En general, deberán potenciarse las actividades que movilicen
grandes grupos musculares, los ejercicios de flexibilidad y evitarse
el trabajo de fuerza.
-. El ejercicio debe ser variado, puede realizarse diariamente, durante
periodos de aproximadamente una hora.
-. Debe promocionarse la actividad física en su aspecto lúdico,
sin intentar una especialización deportiva temprana. Se trata
de adquirir hábitos saludables que a la vez sean placenteros,
para mantenerlos durante toda la vida. Es el momento de comenzar a prevenir
las enfermedades cardiovasculares.
|