La actividad física en la prevención
de la obesidad infantil
Las
estadísticas apuntan un aumento de las cifras de obesidad infantil.
Este auténtico problema de salud radica no sólo en los
efectos de ese sobrepeso en los más pequeños, sino en
que esos niños tendrán muchas probabilidades de llegar
a ser adultos obesos (un grupo de población con un elevado riesgo
de padecer una enfermedad cardiovascular).
El sobrepeso infantil se previene, y se trata, con una modificación
de los hábitos dietéticos y el incremento de la actividad
física:
-. El niño, la familia y el personal sanitario forman un
equipo implicado en superar ese problema de sobrepeso. El niño
ha de sentirse apoyado y acompañado.
-. Fomente los cambios de hábitos de vida, aunque el descenso
de peso sea más lento. Las rápidas bajadas de peso son
peligrosas y siempre se recuperan. Aprender a vivir de un modo saludable
tiene un efecto duradero.
-. Siempre es más efectivo el apoyo y el consejo que la
crítica y los castigos.
-. Un niño no puede alimentarse correctamente si su familia no
lo hace. Probablemente sea necesario modificar los hábitos
alimenticios de su núcleo familiar.
-. Tanto padres como niños han de conocer los beneficios de
la actividad física así como los peligros del sobrepeso.
Una información clara y sencilla de entender es imprescindible
para mentalizarles de la importancia de un cambio de actitud: la obesidad
no es sólo un problema estético, es un problema de salud.
-. Anime a los pequeños a participar en juegos, actividades no
competitivas, campamentos de verano, iniciativas extraescolares, deportes
de equipo
En muchas ocasiones se trata de promover la actividad
física frente al sedentarismo que el ocio infantil actual provoca
(videoconsolas, ordenadores, televisión
).
-. Recuerde que todas las actividades físicas pueden adecuarse
a las características de quienes las practican.
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