| |
Natación infantil: algo más que saber
nadar
La práctica de la natación en las edades infantiles
durante años se ha planteado inicialmente para obtener el dominio
básico del agua que permitiese la seguridad a los pequeños
en este medio. Con la evolución propia que han sufrido todos los
elementos y factores relacionados con el desarrollo infantil, la práctica
de la natación se ha convertido en un elemento más dentro
de las actividades propias de las edades infantiles; el hecho de saber
nadar, ya hace tiempo pasó de ser una «anécdota»
dentro de los aprendizajes del niño a un elemento más del
proceso de desarrollo.
Es en este contexto donde se hace evidente el amplio espectro de posibilidades
que nos ofrece la natación en la infancia; por un lado, cumple
un objetivo puramente utilitario y básico, para adquirir las destrezas
elementales que permitan a los niños no ahogarse; pero la dimensión
más importante que aporta este deporte en las edades infantiles,
aparte de la propia iniciación deportiva, es la dimensión
educativa y lúdica o de ocio.
Con estas premisas, podemos considerar los programas de natación
infantil como verdaderos «filones» de la actividad física
para el desarrollo de los niños y niñas.
Las edades de comienzo en la natación o en las actividades acuáticas
se han ido adelantando en los últimos años, recomendando
incluso el inicio en los propios hogares coincidiendo con los baños
dirigidos por los padres. Es a partir de la culminación de la etapa
de bebés (2-3 años), cuando las aportaciones de los programas
de natación se convierten en elementos muy ricos en valores de
tipo biológico y social. Una vez que los niños superan esa
primera etapa de tipo utilitario, en donde los objetivos prioritarios
se a aprender a nadar, se debe procurar en los programas de natación
infantil desarrollar aquellos elementos relacionados con las habilidades
acuáticas. Estas nos van a ofrecer una serie de posibilidades de
trabajo que como consecuencia inmediata van a asegurar el total dominio
del medio acuático, que incidirá directamente en el desarrollo
psicomotriz del niño: el agua será el medio que servirá
como hilo conductor para ese logro. El trabajo de habilidades acuáticas
se basa fundamentalmente en trabajo sobre giros, desplazamientos, saltos
y lanzamientos y recepciones. Todas ellas estarán relacionadas
con la iniciación deportiva de las diferentes disciplinas de la
natación, es decir, la natación propiamente dicha, el waterpolo,
la natación sincronizada y los saltos de trampolín.
Al mismo tiempo que utilizamos un trabajo global sobre las habilidades
acuáticas desde el punto de vista del aprendizaje básico
y la coordinación, es muy importante tener en cuenta la dimensión
recreativa que nos aporta el trabajo en el agua. Con diseños de
sesiones y contenidos adecuados, teniendo en cuenta el trabajo de tipo
lúdico y compatibilizándolo con objetivos de desarrollo
psicomotor, se podrá cubrir con garantía un aspecto importante
en los programas de natación infantil: la motivación de
los alumnos en cuanto al trabajo en el agua.
|
Anteriores
|