Cómo mejorar la fuerza
Para poder realizar -con las menores
molestias y lesiones posibles- cada movimiento, acción, esfuerzo
y trabajo de nuestra vida diaria necesita de nuestro cuerpo que posea
suficiente fuerza muscular. Pero la edad y la falta de ejercicio
van minando esa fuerza así como la masa muscular, haciendo que
hasta los más fuertes noten esa falta según pasan los
años.
Es
por ello que si nos esforzamos por desarrollar y mantener nuestra fuerza
muscular ahora tendremos también una recompensa a lo largo de
los años: el entrenamiento aumenta la densidad mineral ósea,
la masa muscular y la fuerza de los tejidos conectivos (tendones y ligamentos).
Para desarrollar la fuerza debemos
incluir
-. Ejercicios de resistencia:
los músculos deben trabajar contra una resistencia superior a
la que se enfrentan en sus actividades diarias. Pueden ser pesas, máquinas
u otros aparatos para trabajar grupos musculares específicos.
También hay ejercicios que usan el propio peso corporal y la
acción de la gravedad (abdominales, fondos, dominadas, elevaciones
de piernas) para aumentar la fuerza.
-. Repeticiones. La acción debe repetirse el número
suficiente de veces para producir fatiga muscular.
-. Intensidad. La intensidad que desarrolla la fuerza con mayor
rapidez es la más cercana a la máxima. Se puede modificar
la intensidad variando el peso, el número de repeticiones y/o
el tiempo de descanso entre series. La fuerza se desarrolla al aumentar
el peso y la resistencia con el número de repeticiones.
Recomendaciones para adultos sanos del Colegio Americano de Medicina
del Deporte:
- Un circuito que incluya ocho a diez ejercicios de los principales
grupos musculares.
- Aunque una serie de cada ejercicio puede ser suficiente, llegar
hasta dos o tres de forma progresiva -si el tiempo lo permite- proporcionará
mayores beneficios.
- Realice de ocho a 12 repeticiones (10-15 en mayores de 50-60 años)
de cada uno de estos ejercicios hasta el punto de fatiga.
- Realice los ejercicios de fuerza de dos a tres días por semana.
- Utilice la técnica adecuada para cada uno de ellos.
- Realice los ejercicios utilizando el arco articular completo para
cada grupo muscular.
- Los movimientos deben ser suaves, a velocidad de moderada a lenta
y manteniendo el control tanto al levantar como al bajar el peso.
- Mantenga una respiración normal durante cada repetición.
- Procure coincidir con un compañero en las sesiones de trabajo
para animarse y ayudarse.
La musculación
Mucha gente, especialmente las mujeres, se preocupan porque el entrenamiento
de fuerza pueda darles un aspecto musculado. Sin embargo, aunque es
posible desarrollar la musculatura por medio del trabajo de pesas, si
éste se hace con más repeticiones y menos peso puede conseguirse
mayor fuerza y tono que aumento en la masa muscular. Los que trabajan
con pesas de forma habitual mencionan con frecuencia la sensación
de "quemazón" muscular que se siente cuando los músculos
se aproximan al punto de fatiga absoluta: al límite de su capacidad
de trabajo. Hay que tener en cuenta que si bien el trabajo realizado
una vez alcanzado este punto producirá un beneficio adicional,
las consecuencias serán de un mayor dolor muscular al día
siguiente y mayor riesgo de sufrir lesiones.
¿De qué manera se puede incluir el trabajo de fuerza
en sus sesiones de ejercicio diarias?
Aunque las sesiones de trabajo aeróbico no están especificamente
pensadas para mejorar la fuerza, se pueden incluir algunas variaciones
con resultados sorprendentes.
- Caminar: incluya cuestas y series largas de escaleras uno
o dos días por semana. Pruebe caminos montañosos o con
subidas y bajadas.
- Carrera: intente correr por terrenos irregulares o con escalones.
Contribuye a incrementar la fuerza de forma sustancial. Los circuitos
de carrera que incluyen estaciones para hacer abdominales, por ejemplo,
ayudan a mejorar la fuerza de la parte superior del cuerpo.
- Ciclismo: las cuestas son muy buenas pero hay que tener cuidado
para no llevar demasiado desarrollo (cadencia lenta de pedaleo) que
puede perjudicar a las rodillas. Con la bicicleta de montaña,
los caminos que obligan al ciclista a ponerse de pie sobre los pedales
contribuyen a desarrollar tanto la fuerza de brazos y parte superior
del cuerpo como la de las piernas.
Cómo prevenir las lesiones
-. No se sobreentrene. El entrenamiento de fuerza debe hacerse de forma
gradual. No incremente, e incluso reduzca el ritmo, si se siente mal
durante o después de la sesión. No aumente el esfuerzo
hasta que el que ahora realiza lo haga sin fatiga.
-. Si utiliza "máquinas" en su gimnasio o en el hogar
siempre cuente con el asesoramiento adecuado para que le enseñen
a usar los aparatos adecuadamente y prevenir lesiones.
-. Si tiene que levantar grandes pesos hágalo siempre con alguien
que le pueda ayudar si la carga es demasiado pesada. No olvide que si
tienen que soportar un peso excesivo sus músculos y articulaciones
son más vulnerables a las lesiones cuando están fatigadas.
|