Esta conclusión se extrajo tras someter a 3.000 mujeres, de entre 30 y 80 años, a pruebas de ejercicio físico en una cinta andadora. Gracias a un método tan sencillo se pudo obtener la capacidad de ejercicio máxima [tiempo que podían ejercitarse durante una prueba estándar] y la tasa de recuperación del corazón o HRR [nivel máximo del corazón menos el nivel del corazón dos minutos después del ejercicio], variables que predijeron el riesgo de muerte por enfermedad del corazón en un considerable número de participantes. Una vez concluido el trabajo de campo, los científicos aplicaron a cada caso la influencia de los otros factores de riesgo. Las conclusiones demostraron que las mujeres con resultados por debajo del promedio en la capacidad máxima de ejercicio y nivel de recuperación tenían 3,5 veces más probabilidades de morir por una patología cardiovascular. El dato es aún más preocupante si tenemos en cuenta que las mujeres con poco riesgo aparente de enfermedad cardíaca, según los criterios tradicionales, pero con resultados por debajo del promedio en la prueba en la cinta andadora, reflejaban 13 veces más probabilidades de morir por cardiopatía. El riesgo de muerte aumenta gradualmente en cada nivel de bajo rendimiento, un detalle que los investigadores hicieron notar por la diferencia de resultados obtenidos de un año a otro en la prueba de la máquina de ejercicio. Las evidencias de este estudio, publicadas en “The Journal of The American Medical Association”, también demostraron que la depresión de segmento o ST [medida de la disminución del flujo de sangre] registrada a las pacientes en sus lecturas de electrocardiogramas no había diagnosticado con precisión sus enfermedades coronarias ocultas. Los investigadores coinciden en que la mejor forma de combatir los factores de riesgo es la práctica regular de ejercicio físico. Para la Dra. Samia Mora, de la División de Cardiología del Hospital Johns Hopkins, “nuestro estudio sugiere que las mujeres pueden beneficiarse de más altos niveles de estado físico, independientemente de cambios en peso, presión sanguínea o niveles de colesterol”. Si quiere consultar el estudio con mayor detalle, pinche aquí. |
