El mejor aliado de nuestra salud cardiovascular
El
comité de expertos del Colegio Americano de Medicina Deportiva
(ACSM) ha realizado un ambicioso estudio sobre ejercicio y salud cardiovascular.
Entre las conclusiones extraídas, destaca un dato: para mantener
sano nuestro corazón debemos controlar la dieta y, sobre todo,
realizar dos horas y media de actividad física semanal.
Lo más indicado es hacer ejercicios aeróbicos -trabajo
continuado de intensidad baja o media- y conservar una rutina casi diaria.
Mientras que para las personas obesas lo mejor es caminar, a las que
se hallan en mejor condición física se les recomienda
la carrera continua a ritmo lento y el incremento progresivo del ritmo
y la duración. A pesar del aparente aumento del hábito
deportivo registrado en el mundo occidental, los expertos del ACSM aseguran
que un 45% de la población sigue siendo sedentaria y tendría
que emprender algún programa de ejercicio para controlar los
factores de riesgo coronario.
Estas investigaciones han confirmado la importancia de realizar pruebas
de esfuerzo para predecir la posible aparición de alteraciones
cardíacas, a pesar de no haber experimentado ningún síntoma
previo. El test sobre tapiz rodante o ergometría se utiliza por
los especialistas desde hace décadas para evaluar el estado de
las coronarias, pero hasta hace relativamente poco no se estableció
su validez para comprobar el riesgo de sufrir una patología cardiovascular
en personas aparentemente sanas.
Los doctores del Instituto Cooper para la Investigación de Actividades
Aeróbicas han evaluado a más de 25.000 hombres asintomáticos
sometidos a un seguimiento a medio plazo. En este estudio, los participantes
realizaron un test de ejercicio de intensidad máxima, como parte
de un chequeo médico preventivo. Al establecer la probabilidad
de fallecimiento, el análisis de las pruebas de esfuerzo llevadas
a cabo al comienzo del trabajo les otorgó una sensibilidad del
61%. Es decir, de todos los individuos que presentaron resultados anormales
en las pruebas, tres de cada cinco fallecieron por infarto. Los factores
de riesgo cardiovascular (obesidad, diabetes, hipertensión, tabaquismo,
estrés y sedentarismo) presentes en los pacientes de la investigación
mostraron una relación significativa con la probabilidad de muerte
debido a problemas cardíacos.
|