Riesgos del abuso en el deporte

Ya ha quedado demostrado que el ejercicio físico periódico se traduce en importantes beneficios para la salud (disminución de la probabilidad de padecer patologías coronarias, control del peso corporal, segregación de endorfinas que ofrecen sensación de bienestar...). Sin embargo, algunos estudios inciden en la posibilidad de que el abuso en la realización continuada y prolongada de algunas actividades deportivas pueda acarrear algunos otros problemas serios.

Un trabajo científico del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (adscrito al Hospital Clínico), del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) y del Hospital del Mar, los tres de Barcelona, ha demostrado que el abuso en la práctica de algunos deportes de resistencia (natación, ciclismo, atletismo de fondo, fútbol...) multiplica el riesgo de padecer fibrilación auricular a largo plazo.

La fibrilación auricular es la arritmia cardíaca más frecuente y puede provocar complicaciones como embolia cerebral e insuficiencia cardíaca. En la mayoría de afectados su origen se asocia a la edad avanzada, hipertensión o enfermedad cardíaca previa. No obstante, en el 30 por ciento de casos no se percibe patología estructural cardíaca ni otra causa identificable de arritmia. Un trabajo de este mismo equipo, publicado en 2002, detectó ya que la proporción de pacientes con fibrilación auricular idiopática expuestos a ejercicio físico habitual era mayor que en aquellas personas que practicaban ejercicio físico no intenso.

Publicado por el “International Journal of Cardiology”, el nuevo estudio de este grupo barcelonés comparó una población de 51 hombres entre 18 y 65 años que presentaban fibrilación idiopática con un grupo de 109 hombres de la misma edad sin arritmia. Los expertos evaluaron parámetros como la hipertensión, la regularidad de la práctica deportiva y las horas de ejercicio intenso que acumularon a lo largo de la vida.

Uno de los portavoces del equipo de investigación, el Dr. Lluís Mont, del Hospital Clínic i Provincial de Barcelona, afirma que “los resultados demuestran que la práctica de deportes de resistencia durante años hasta el momento de la evaluación multiplica por tres el riesgo de presentar fibrilación auricular y por cinco el de fibrilación auricular de tipo vagal”. Según los expertos, la explicación más probable del fenómeno es que el ejercicio intenso y prolongado provoca una sobrecarga de volumen y presión en el corazón. El organismo se adapta al deporte generando el corazón de atleta, pero llega un punto en que la acumulación de horas de ejercicio puede tener inconvenientes.

Estos resultados no significan, en absoluto, que se deba abandonar la práctica de deporte, aunque sí tener en cuenta su grado de intensidad y moderarlo para ajustarlo a las características de nuestro organismo. Siempre ha de quedar claro que los riesgos no superan a los beneficios, ya que, como explica uno de los autores “es mejor tener una arritmia a los setenta años por el deporte que un infarto a los cincuenta por hipertensión”.


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