Tiro olímpico (II)

 

Consejos prácticos

La precisión y la rapidez son algunas de las características requeridas para practicar con éxito este deporte. El tirador debe lograr una alta concentración mental que le permita un absoluto control de todos sus gestos, así como una rápida respuesta motora a la hora de apretar el gatillo del arma. También es fundamental coordinar la imagen que recibe el cerebro con el movimiento de los músculos de la manos, ya que un leve desajuste de centésimas de segundo motivaría un fallo en el tiro.

Aunque pueda parecer lo contrario, los accidentes son muy escasos entre los atletas dedicados a esta modalidad. Los motivos de la escasa siniestralidad se deben a la severa disciplina de los tiradores y a la exigente normativa que deben seguir en el uso y manejo de las armas. Por todo ello, las lesiones más comunes se producen más por sobreesfuerzo que por accidente agudo. Según el Dr. Felipe Belinchón, médico de la Federación Española de Tiro Olímpico, “éste no es un deporte de choque en donde haya caídas. El mayor riesgo se encuentra en las miles de veces que hay que ejecutar un gesto, en la mayoría de los casos a máxima velocidad y con la mayor concentración y tensión muscular. Se produce un desgaste en las estructuras que participan”.

 La lesión más habitual entre los tiradores de alta competición es la tendinitis en el hombro, sobre todo en los de precisión. Los que se dedican a la modalidad de plato suelen provocarse rozaduras en la zona malar del arco cigomático de la cara por el golpeo del retroceso del arma. También es posible la aparición de pequeños hematomas en el hombro o en la cara, muy molestas durante la competición, pero que sólo producen una mínima erosión.

La parte psicológica cobra especial importancia según avanza el nivel de exigencia de la competición. Otros elementos que influyen en este terreno son las motivaciones especiales de cada tirador, su aptitud para asumir largas horas de entrenamiento, su capacidad para metabolizar la ansiedad y el empleo de técnicas específicas que le ayuden a liberar tensión. Aun así, el Dr. Belinchón admite que “cierto grado de estrés es favorable para mantener al atleta en las mejores condiciones competitivas. Sobre todo en las grandes citas como los Juegos Olímpicos. El estrés es bueno, les hace superarse, pero si no está dentro de unos límites se descontrola y el deportista falla”.

La dieta es otra variable a tener en cuenta durante el período de competición. Cuando las condiciones meteorológicas son de calor y sequedad en el ambiente, los tiradores deben poner especial interés en cuidar correctamente su hidratación. Los riesgos de una ingesta de líquidos inadecuada, carente de ayudas ergogénicas, vitaminas y reservas minerales, pasan ineludiblemente por una pérdida de reflejos y un retraso del tiempo de reacción.


 




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