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El tenis
Un
poco de historia y descripción del juego
El tenis tal como se conoce hoy es un deporte relativamente joven cuyo
desarrollo comenzó en la segunda mitad del siglo XIX en Inglaterra.
Sin embargo, infinidad de grabados, textos históricos, esculturas,
pinturas e ilustraciones demuestran que se practican variantes de este
deporte desde la época de los etruscos.
El tenis es un deporte-juego de pelota que se practica con una raqueta,
en un terreno rectangular, dividido en dos mitades por una red. La pelota
se golpea con la raqueta haciéndola botar dentro del terreno
de juego del contrario, quien deberá devolverla al adversario
de volea o después del primer bote en el suelo. Según
el número de participantes se diferencian dos modalidades de
juego: individuales (dos jugadores) o dobles (cuatro jugadores).
La elección de la superficie de juego y la raqueta es importante
debido a que son elementos que influyen en el tipo de juego. Las pistas
de tenis se construyen de diversos materiales, aunque cabe destacar
que la mayoría son de tierra batida o de una superficie sintética.
El tenis moderno instaurado en Inglaterra se jugaba sobre hierba, pero
en la actualidad las pistas de hierba son poco comunes. Entre los grandes
torneos, Wimbledom es el único que mantiene este terreno. Las
superficies pueden convertir el terreno de juego en pistas rápidas
(aquellas en las que la pelota adopta un bote más vivo, como
la madera, la hierba, el hormigón o el asfalto) y pistas lentas
(originan botes altos y suaves, como ocurre en las de tierra).
El instrumento fundamental del jugador de tenis es la raqueta. Consta
de empuñadura, mango y cabeza de forma oval, cruzada por el cordaje.
A la hora de elegirla debemos tener en cuenta, ante todo, que sea cómoda
y adaptada a las necesidades del deportista. Las raquetas de aluminio
dan mucha potencia, debido a sus escasas vibraciones y flexibilidad.
Las sintéticas, como las combinaciones de grafito y nylon, además
de ser menos rígidas que las de grafito, dan tacto y precisión
sin pérdida de potencia. En la actualidad, la mayoría
de los tenistas prefieren las de fibra de vidrio y las de kevlar. Por
su parte, las pelotas deben ser homologadas oficialmente. La lana que
recubre su superficie varía según el tipo de suelo sobre
el que se juega: espesa para hormigón o asfalto, media para tierra,
y ligera para hierba.
La indumentaria del jugador debe permitir la transpiración del
sudor, siendo preferentemente de algodón. El calzado adecuado
debe tener la suela adaptada al terreno de juego, el talón un
poco elevado para favorecer la salida hacia la pelota y ha de estar
protegido de los impactos con el suelo (cámara de aire).
Tenis y corazón
El tenis se considera un deporte de gran intensidad dinámica
y de baja intensidad estática. Según la clasificación
de Mitchell, es un deporte con una demanda cardiovascular moderada-alta,
y desde el punto de vista de requerimiento energético consta
de un componente tanto aeróbico como anaeróbico importante,
debido a los desplazamientos rápidos y breves que exige.
El tenis no es un deporte completo a nivel cardiovascular. Es necesario
para mejorar la forma física realizar con regularidad actividades
más aeróbicas como la carrera, montar en bicicleta, nadar,
caminar a paso rápido
En su modalidad individual es un juego más dinámico y
de alto coste energético. Un jugador en un partido individual
consume 800 calorías por hora, mientras que en dobles el gasto
es de 350 calorías. Está indicado en jóvenes y
adultos sanos sin factores de riesgo coronario y con una buena forma
física.
El tenis en la modalidad de dobles exige un esfuerzo físico moderado,
con un coste energético más reducido y está indicado
en personas de edad media sin buena forma física o mayores de
60 años.
Pero más que definir el riesgo cardiovascular del deporte, debemos
valorar la situación individual del deportista antes de recomendarle
su práctica. Un hombre de más de 35-40 años con
factores de riesgo de cardiovascular y/o con una historia clínica
con signos funcionales anormales, con antecedentes familiares de muerte
súbita, ausencia de entrenamiento regular, falta de calentamiento
previo o consumo de tabaco presenta un perfil de deportista con riesgo.
En personas con cardiopatía isquémica o enfermedad hipertensiva
no controlada no es un deporte recomendable sobre todo por los rápidos
cambios de ritmo que exige el juego.
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