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Rugby (III)
Rugby
y condición física
El rugby es un deporte de contacto, jugado por dos equipos de 15 jugadores
que desempeñan funciones muy diferentes. Combina fuerza, velocidad,
resistencia y técnica, por lo que cualquier tipo de físico
es válido. Un delantero de la primera línea necesita resistencia
y, sobre todo, mucha fuerza; la segunda línea está formada
por jugadores preferiblemente altos. La tercera línea requiere
jugadores con mucha resistencia. Los medios han de ser rápidos,
resistentes y hábiles en el manejo del balón, tanto con
las manos como con los pies. En los tres cuartos prima la punta de velocidad
y la técnica en la conducción del balón.
Preparación
física
Para la práctica del rugby es imprescindible una condición
física adecuada y un entrenamiento constante. Esta preparación
ha de ser general, ya que durante el juego participan todos los músculos
del organismo. Con una óptima condición física,
el disfrute y la participación del jugador en el juego se intensifica.
Por el contrario, un bajo estado de forma conlleva la imposibilidad
de seguir el ritmo del partido y el aumento del riesgo de lesiones.
Antes de comenzar un partido, es imprescindible realizar estiramientos
y calentamientos musculares que eviten lesiones en el momento del contacto.
La
carrera
En su gran mayoría, las lesiones que ocurren en un partido de
rugby se limitan a torceduras y contusiones producidas bien en la carrera,
bien en el momento del contacto. Como en cualquier otro deporte, hay
una serie de lesiones que se suelen producir motivadas por la actividad
física: lesiones musculares, esguinces, lesiones menisco-ligamentosas
de rodilla, etc.
El contacto
El momento del contacto, tanto en placajes como en melé, requiere
un aprendizaje superior al resto de las técnicas del juego. Por
un lado, tiene importantes consecuencias para el desarrollo del juego;
por otro, una buena técnica en su ejecución y su recepción
evitan la generación de lesiones en la superficie de contacto,
generalmente los hombros, cuello y cervicales. Una musculación
apropiada en estas zonas previene lesiones.
Protecciones
Algunos puestos especialmente expuestos al contacto pueden llevar protectores
especiales que mitigan las consecuencias del impacto. Los cascos acolchados
protegen la cabeza; las hombreras acolchadas disminuyen el daño
en clavículas y hombros. Su uso es únicamente para proteger
zonas determinadas; nunca como elemento ofensivo.
Asimismo, para evitar la rotura de piezas dentarias, se recomienda el
uso de un protector bucal.
Rugby y corazón
Durante la práctica del rugby se produce una elevación
del gasto cardíaco, junto con un aumento de la frecuencia y el
volumen sistólico, como adaptación del organismo al esfuerzo
físico. Como en otros deportes, es frecuente en los entrenamientos
controlar la intensidad del ejercicio en relación a la frecuencia
cardíaca. Esta medida indica el estado físico del jugador.
Textos e ilustraciones cedidos por la Federación Española
de Rugby.
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