Natación y paciente cardiovascular
Muchos pacientes preguntan a sus cardiólogos o médicos de familia: «Doctor, ¿podría bañarme en la piscina? ¿Me permite mi enfermedad nadar? Hace tiempo tuve un infarto agudo de miocardio, ¿podría nadar en la piscina o ir a la playa?».
Los ejercicios recomendados en los enfermos de corazón son los isotónicos o dinámicos (los que mueven los músculos sin fijar las articulaciones previamente. Por ejemplo, cuando movemos la mano para tocarnos la cara) porque suben con menos brusquedad la tensión y el pulso. Los menos recomendados son los isométricos o estáticos (los que fijan los músculos, aunque luego éstos se muevan; por ejemplo, al levantar un gran peso) porque suben bruscamente la tensión y el pulso.
Los ejercicios físicos isotónicos más recomendables son aquellos en los que participan la mayoría de los músculos, ya que así el beneficio es mayor. En general, la natación parece uno de los ejercicios más recomendables para los enfermos del corazón, dado que en ella se mueven grandes masas de músculos de todo el cuerpo.
Pero esto no es así para todos los pacientes por igual ni para todos los tipos de natación por igual. Por ello, hagamos las siguientes precisiones:
• Salvo en casos excepcionales se desaconseja la natación competitiva en los enfermos de corazón porque aumenta el componente isométrico.
• En un mismo tipo de ejercicio, éste es más isotónico o dinámico en personas entrenadas que en las no entrenadas, donde aumenta el componente isométrico. En todo caso, se desaconseja aprender a nadar después de presentar la enfermedad, salvo que se haga bajo control médico.
• Hay varios tipos de natación y unos son más isotónicos que otros y por tanto más recomendables para los enfermos cardiacos. Se recomienda la natación a braza, estilo libre y espalda. En general, el estilo mariposa es bastante isométrico y se desaconseja para los pacientes de corazón.
• ¿Mar o piscina? Mejor la piscina. En el mar hay que luchar con las olas, que exigen un esfuerzo sobreañadido, generalmente isométrico. No es aconsejable para los pacientes cardiacos nadar en playas de gran oleaje.
• La temperatura del agua es muy importante en las enfermedades cardiacas. Se aconseja que esté aproximadamente entre 25 y 30 grados. Temperaturas más frías pueden causar angina de pecho en enfermos coronarios (el frío hace que las coronarias se hagan más estrechas) o arritmias (latido irregular del corazón), lo que no es aconsejable en enfermos de corazón. Las temperaturas más altas pueden producir fatiga, algo perjudicial para los pacientes cardiacos.

RECUERDE: NO SE BAÑE EN PLAYAS CON GRAN OLEAJE

CUIDADO CON LAS AGUAS MUY FRIAS O MUY CALIENTES

CADA PERSONAS ES DISTINTA: CONSULTE CON SU MEDICO

EVITE EL ESTILO “MARIPOSA”; ESCOJA EL TIPO DE
NATACIÓN EN EL QUE SE SIENTA MÁS COMODO.




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