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Montañismo, senderismo y paciente cardiópata.
Tanto en el senderismo como en el montañismo se producen
trastornos derivados del calor y deshidratación, siendo bastante
frecuentes la insolación, los calambres musculares y las lipotimias.
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Existe una incidencia destacada de trastornos cardiovasculares,
tales como la angina de pecho y el infarto de miocardio, en ocasiones
con resultado de muerte
Algunos de los casos de accidentes cardiovasculares que se detectan
en estos deportes, pueden ser detectados de forma precoz,
sometiendo a la persona a un reconocimiento cardiológico
previo que incluya entre otras exploraciones una prueba de esfuerzo. |
A altitudes moderadas (<3.000 m), no hay ninguna contraindicación
para las personas con cardiopatía coronaria no descompensada, puesto
que en varias series de pacientes estudiados a alturas moderadas, no se
observó ninguna modificación clínica ni electrocardiográfica
respecto al estado previo de los pacientes. Los pacientes con cardiopatía
coronaria que no puedan realizar ejercicio físico intenso a nivel
del mar, no deberían ir a esa altitud. En cualquier caso, el paciente
debe poder asumir todos los riesgos: la altitud suele estar en lugares
remotos en los que no existe asistencia médica de urgencia.
- En las cardiopatías embolígenas están
desaconsejadas estas actividades por los trastornos de coagulación
y la deshidratación que se pueden producir en la montaña.
- Los pacientes con valvulopatías sin signos de hipertensión
arterial (HTA), en ritmo sinusal y clase funcional I (ventrículo
izquierdo de dimensión y función normales), pueden ascender
a 2.000 m limitando la actividad física.
- Recientemente, se ha sugerido que puede haber una asociación
entre la exposición aguda a moderada altitud y síncope
en adultos jóvenes. La recuperación es inmediata y no
presentan síntomas posteriormente.
- En el hipertenso, el senderismo induce cambios de la presión
arterial (PA), fundamentalmente a expensas de la PA sistólica,
modificándose muy poco la PA diastólica. El montañismo
provoca una subida brusca e intensa de la PA sistólica y diastólica
por lo que no se recomienda en estos pacientes. Algunos autores consideran
una contraindicación absoluta la HTA severa (PAS 180-209 mmHg
y PAD 110-119 mmHg) y muy severa (PAS > 210 mmHg y PAD > 120
mmHg) no controlada, y una contraindicación relativa la HTA
moderada (PAS 150-159 mmHg y PAD 95-99 mmHg). Las personas hipertensas
deben tener precaución porque pueden sufrir una crisis hipertensiva
en los momentos iniciales de la aclimatación. La elevación
de la tensión arterial en estas condiciones de ejercicio y
altura va a depender fundamentalmente de factores como el trabajo
desarrollado, el frío, la dificultad técnica y el estrés.
- Con respecto a la muerta súbita durante el ejercicio, no
hay estudios que confirmen que sea más frecuente en altitud
que a nivel del mar.
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