Maratón (y III)

 

CONSEJOS PARA PRINCIPIANTES

El estrés. Muchos atletas aficionados se provocan estrés al obsesionarse con el entrenamiento y descuidar el resto de sus actividades cotidianas. Al margen de otras negativas consecuencias personales y laborales, la ansiedad por preparar correctamente una prueba de maratón puede llevar al corredor al padecimiento de lesiones crónicas.

El descanso. Es una parte fundamental del entrenamiento. Aunque no conviene dejarse llevar por el cansancio y ponerlo como excusa, tampoco es cuestión de emprender una sesión de ejercicio cuando estamos literalmente agotados.

Los circuitos. Evite las carreras en circuitos aislados y en línea recta. Es mejor correr por un parque o un entorno ameno que nos distraiga y nos facilite la atención en caso de percance o lesión.

Las superficies. Los mejores terrenos para entrenar son, por este orden, la hierba, la arena y el asfalto. Hay que evitar el hormigón (las aceras) porque es una superficie escasamente porosa que castiga al máximo las articulaciones.

La salud. No se puede emprender una carrera de 42 kilómetros sin estar absolutamente sano. Si tiene fiebre, padece un catarro o le quedan secuelas de una lesión reciente es mejor que no participe.

La alimentación. Ingerir hidratos de carbono, sobre todo tres días antes de la carrera. Para asimilarlos adecuadamente también es importante el consumo de agua. El desayuno del día de la prueba debe ser el mismo de siempre y hacerse dos horas antes de empezar el maratón.

El descanso. Muy necesario para reponer energías y asimilar bien el entrenamiento. Las sesiones de la última semana deben ser muy suaves.

El sueño. No tomar tranquilizantes ni pastillas para dormir. Tampoco conviene dormir muchas horas porque los músculos se agarrotarían. Al despertarse, la ducha es más recomendable que el baño.

 

Las micciones. Se recomienda hacer la última micción media hora antes de la salida, ya que correr con la vejiga absolutamente vacía puede provocar rozamientos entre las paredes y producir sangre.

La ropa. No estrenar nada el día de la carrera. Lo que usemos ese día tenemos que haberlo lavado ya varias veces para evitar la rigidez de las prendas nuevas. Hay que tener especial cuidado con las zapatillas: que sean cómodas y nuestros pies estén habituados a correr con ellas.

Los nervios. Siempre es mejor colocarse en la zona que ocupen los corredores de nuestro nivel. No agolparse en la salida y huir de las aglomeraciones y los golpes. Consultar los tiempos de paso que nos hemos marcado en las previsiones de los entrenamientos y unirnos al grupo que más se aproxime a nuestro ritmo.

El agua. Beber cada 5 kilómetros. No hay que esperar a tener sed para beber, ya que éste sería el primer síntoma de deshidratación.

Los problemas físicos. Durante la carrera pueden surgir calambres, tirones, etc. Es mejor bajar el ritmo cuando nos sintamos fatigados y recobrarlo pasados unos kilómetros. Si aparecen problemas musculares hay que reducir la intensidad, estirar la zona dolorida y beber agua. En todos los casos, siempre hay que preguntar a los servicios médicos y seguir sus indicaciones.

Lo positivo. Mientras corremos un maratón tenemos mucho tiempo para pensar. Es fundamental concentrarnos en cosas positivas que suban nuestra moral. Si participamos es porque nos gusta la competición, así que debemos disfrutar del ambiente, la ciudad, los monumentos, el recorrido y los ánimos del público.

El final. No se detenga tras cruzar la línea de meta porque una parada brusca puede producir mareos o una bajada de presión arterial. Hay que abrigarse y seguir bebiendo a pequeños sorbos aunque ya no tengamos sed.

 




- Otros deportes

 
Ejercicio y corazón
Deportes de la A a la Z
Clases prácticas
Ejercicio y paciente
ˇEs cosa de todos!
Caras con mensaje
Campaña de la FEC
 
Maratón y corazón
Maratón y el paciente
Maratón para niños, mayores y embarazadas