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Los antecedentes más remotos del fútbol se sitúan en China alrededor del año 200 a.C., en tiempos de la dinastía Han. Su juego se llamaba tsu chu y los propios emperadores chinos tomaban parte en el mismo. Los griegos y los romanos tuvieron una gran variedad de deportes de pelota, como el episkuros y el harpastum. En Japón también existía una disciplina similar al fútbol llamada kemari. En el siglo XIV se disputaba en Florencia un juego llamado calcio, con equipos de 27 jugadores, seis árbitros, y el uso conjunto de manos y pies para conducir la esfera. Hasta el siglo XII no se encuentran pruebas de algún tipo de fútbol practicado en Inglaterra. En la Edad Media se practicó una especie de deporte que se disputaba entre facciones o grupos rivales de villas, ciudades, pueblos y parroquias. Tomaban parte una gran cantidad de jugadores y las porterías llegaban a estar separadas por más de un kilómetro. Estos juegos eran violentos y estaban asociados al tiempo de carnaval. Aunque una sucesión de edictos reales habían obligado a su supresión, algunas de estas prácticas sobrevivieron clandestinamente hasta entrado el siglo XX. Por su parte, algunas escuelas públicas desarrollaron una forma de juego más organizada que ha sobrevivido hasta hoy en Eton (Eton wall game; Eton field game), Harrow (Harrow football) y Winchester (Winchester football). Promovido por H. de Winton y J. C. Thring, en 1846 se realizó el primer intento serio de establecer un reglamento de fútbol en la Universidad de Cambridge. En 1855 se fundó el Sheffield Football Club, el club más antiguo del mundo, y en 1862 se creó el Notts County, el club de liga más antiguo del mundo. Pero el verdadero punto de inflexión se produjo en octubre de 1863, cuando en la londinense Taberna Freemasons vio la luz la Football Association (FA). Su secretario, Charles Alcock, propuso en 1871 la creación de una competición auspiciada por el nuevo estamento. La primera edición de la FA Cup se celebró un año después, la disputaron quince equipos y los Wanderers resultaron vencedores. También en 1882, Inglaterra y Escocia disputaron el primer partido internacional.
El fútbol también llegó a Sudamérica en las postrimerías del siglo XIX. Los marineros británicos ya lo jugaban en Brasil en la década de los 70, pero su principal impulsor fue Charles Miller, hijo de unos emigrantes ingleses, que animó a sus compatriotas residentes en el país a que formasen sus propios clubes. En Argentina, aunque el juego fue introducido por los ingleses que vivían en Buenos Aires, el fútbol no arraigó hasta que los emigrantes italianos lo hicieron popular. Chile formó su federación en 1895, Uruguay en 1900 y Paraguay en 1906. La mejor prueba de la influencia británica en el fútbol sudamericano es el nombre de algunos de sus clubes más importantes: Corinthians (Brasil); Everton y Rangers (Chile); Liverpool y Wanderers (Uruguay); River Plate y Newell's Old Boys (Argentina).
El movimiento colonial británico jugó un gran papel en la introducción del fútbol en Africa, pero éste se desarrolló mucho más despacio que en Europa o América. En la actualidad, algunos de los mejores futbolistas del mundo son africanos, y selecciones como las de Camerún o Nigeria se cuentan entre las más potentes del panorama internacional. El fútbol se ha convertido en una auténtica pasión en Asia, tal como quedó demostrado en la Copa del Mundo celebrada en Corea y Japón en 2004. Canadá y Australia son otros de los países en los que el fútbol se abre paso y va ganando creciente popularidad. Las Federaciones Nacionales de Fútbol están integradas
en la Federación Internacional de Fútbol Asociación
(FIFA), fundada en París en el año 1904. En la actualidad,
la FIFA tiene más de 200 miembros.
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