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Posición.El jinete debe estar erguido pero relajado. Se trata de la mejor forma de adaptarse al movimiento y mantener la flexibilidad, especialmente en la parte inferior de la espalda. Para comprobar que la posición es correcta lo mejor es trazar una línea vertical imaginaria desde el hombro al talón pasando por el codo. Las riendas. Tienen que pasar entre los dedos meñique y anular, y atravesar la palma de la mano hasta el pulgar y el índice. Lo más importante es que los pulgares deben mirar hacia abajo. Hay que sostener las riendas firmemente pero sin apretarlas, con los dedos cerrados. El estribo. Hay que colocarlo en una posición media, con la pierna medio flexionada. A partir de esa postura se puede alternar un estribo corto (para ganar absorción) y otro más largo (que permite un asiento fuerte y efectivo). Tipos de silla. Las principales son las denominadas "española" (más ancha y más cómoda) e "inglesa" (permite más precisión a la hora de llevar al caballo), aunque existen muchos más modelos. Las piernas. Son las que dirigen al caballo, las encargadas de hacerlo avanzar y girar hacia los lados. El jinete debe aplicar las piernas con firmeza justo por detrás de la cincha. Al girar, además, tiene que vigilar que sus hombros vayan paralelos a los del caballo. Las orejas del caballo. Es conveniente prestarles atención porque nos darán pistas sobre su estado. Si las tiene muy hacia atrás, el animal está inquieto o percibe algo raro tras él. Unas orejas aplanadas y hacia atrás nos indican ira. Si están erguidas hacia delante es un síntoma claro de que el caballo está atento y dispuesto. Campo a través. Al montar por el agua, el jinete tiene que preocuparse por mantener al caballo siempre en movimiento. En las cuestas arriba pronunciadas, lo más recomendable es inclinarse un poco hacia adelante para permitir al caballo que suba ayudado por sus cuartos traseros. En las cuestas abajo hay que hacer justo lo contrario: echarse ligeramente hacia atrás para impedir que el animal "pierda" o doble las manos.
Persuasión. Es mejor arma que la fuerza para llevar al caballo por donde queremos. Si el animal se resiste, lo mejor es usar la fusta para golpearle levemente en la grupa. Desmontar. Pasar la pierna por encima del lomo y de la cruz del caballo (donde el cuello se une con la espalda y la columna del animal es más alta). Así, el jinete no tiene por qué soltar las riendas. El impacto de la bajada se amortigua al caer sobre la parte anterior de la planta del pie, siempre con las rodillas flexionadas.
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