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Golf y corazón El golf se considera una actividad física beneficiosa desde
el punto de vista cardiovascular. Los efectos de los paseos a buen ritmo
que forman parte de la práctica del golf además de proporcionar
beneficios sobre la salud, resultan actividades con un alto grado de
adhesión por parte de los participantes y presentan una reducida
tasa de lesiones (10 veces menor que la observada entre futbolistas
o tenistas), por lo cual resulta un ejercicio físico muy recomendable
en todas las edades y estado de condición física. La práctica
regular del golf tiene un impacto favorable para la salud por la reducción
del riesgo cardiovascular, sus efectos sobre la hipertensión,
la diabetes, la osteoporosis, etc. A pesar de que la magnitud de los paseos del golf dependen del desarrollo del juego, la distancia recorrida se estima en un promedio de 7-10 km. La intensidad también depende de factores propios del juego, del tipo de campo (características del terreno y desniveles del suelo) y del peso que carga cada golfista. En definitiva, aunque la práctica del golf, a diferencia de otros deportes, no requiere un nivel alto de preparación para iniciarse en el juego es recomendable mantener una aceptable condición física debido a las largas distancias que hay que recorrer a través del terreno de juego, y los movimientos que involucra el swing, donde se reclutan múltiples músculos y articulaciones. Si se realiza un entrenamiento cardiovascular se podrá caminar el largo recorrido del campo y mantenerse en óptimas condiciones físicas durante jornadas de 4-5 horas sin perder el nivel de coordinación necesario para realizar un buen juego. ¿Y las personas con cardiopatía? Se puede afirmar que jugar al golf es beneficioso cuando se padecen determinadas enfermedades cardiovasculares, en parte debido a que permite mantener el ritmo cardíaco en condiciones similares a las personas sanas. Además este tipo de ejercicio no parece incrementar la tensión ni provocar un estrés excesivo. Existe una clasificación de los deportes (Clasificación de Mitchell) recomendada como referencia para valorar el riesgo cardiovascular de cada deporte en relación con la intensidad del esfuerzo, dinámico y/o estático, exigido para cada actividad. El golf, según esta clasificación, es un deporte de baja solicitación estática y dinámica, y por tanto es apto para personas de distintas edades y condición física. No obstante, la prescripción de ejercicio en cardiópatas debe realizarse tras la valoración del paciente por el cardiológo. En general a los pacientes coronarios se les aconseja llevar un estilo de vida más activo físicamente, y el golf a nivel recreacional es un tipo de deporte que se puede adaptar muy bien a estas personas. Por el contrario, debe evitarse el ejercicio en pacientes con angina inestable, insuficiencia cardíaca severa y aneurisma aórtico grave. En las patologías valvulares el golf a nivel recreacional es una actividad física también aconsejable aunque exista un grado de insuficiencia o estenosis moderado. Desde el punto de vista médico debemos reseñar las medidas
preventivas para evitar la aparición de lesiones traumatológicas
y las posibles complicaciones que pueden surgir sobre el campo de golf.
Entre los diversos factores que pueden favorecer la aparición
de lesiones podemos distinguir factores externos y los debidos al propio
jugador. Se entienden como externos, las condiciones climatológicas
y las del terreno de juego. Los factores relacionados con el jugador
se deben a un entrenamiento deficiente o excesivo, a sobreuso (lesiones
por movimiento repetitivo de las articulaciones en un gesto deportivo),
defectos en la técnica, o un material deportivo inadecuado o
deteriorado. 1. 10-20 minutos de estiramientos y de fuerza muscular Los estiramientos musculares se deben repetir tanto al inicio como
al final del ejercicio. El calentamiento muscular y los estiramientos
están encaminados a disminuir las lesiones músculo-esqueléticas
más frecuentes, a aumentar la flexibilidad y amplitud de movimientos
y a acondicionar al organismo para poder realizar una sesión
de entrenamiento en las mejores condiciones. Si aparece una lesión del aparato locomotor se debe realizar reposo deportivo, consultar con el médico y seguir las medidas que le indique para reiniciar la actividad deportiva lo antes posible. Además del tratamiento adecuado al tipo y evolución de la lesión es muy importante valorar el gesto deportivo que le produjo la lesión y realizar, en cuanto el médico lo recomiende, ejercicios de fortalecimiento y flexibilidad, y posteriormente practicar el gesto para corregir el swing y poder realizarlo con menor esfuerzo. Por otro lado, debido a que el golf es una actividad que requiere la permanencia al aire libre durante largo tiempo, hay que tener en cuenta el riesgo de complicaciones dermatológicas y oftalmológicas debido a las radiaciones solares. Si se siguen ciertas medidas de precaución como llevar una ropa adecuada, evitar las horas de mayor radiación solar y utilizar una crema de protección solar con un factor adecuado, se puede evitar la aparición de problemas en la piel. En cuanto a los síntomas oftalmológicos que refieren con mayor frecuencia los practicantes de golf se encuentran el deslumbramiento, las molestias surgidas por el contacto con el viento, y los posibles cuerpos extraños. Una correcta hidratación mejora el trabajo muscular y el rendimiento.
Si se produce una pérdida importante de líquidos se pueden
sufrir desde lesiones y calambres hasta un golpe de calor. La correcta
administración de líquidos antes, durante y después
del juego, evita la deshidratación, mejora el rendimiento y la
recuperación.
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