Descubre el Golf


El golf tal como lo conocemos hoy es un juego de origen escocés, inventado en el siglo XIV o XV, y que consiste en impulsar con diferentes palos una pelota pequeña para introducirla en una serie de hoyos correlativos abiertos en un terreno cubierto de césped. Cada hoyo tiene establecido un número de golpes que se considera suficiente para completarlo, y el objetivo es meter la bola utilizada en el menor número de golpes posibles. El campo de golf se divide en dieciocho hoyos y se suman el número de golpes dados en cada hoyo para decidir cual es el ganador, en caso de que jueguen al menos dos personas, ya que puede jugar desde una sola persona hasta un máximo de cuatro en un mismo grupo. En España, el primer club de golf se creó en Las Palmas de Gran Canaria en 1891. En la segunda década del siglo XX este juego aumentó su popularidad en Estados Unidos y Gran Bretaña, y con el tiempo ha ido creciendo su difusión hasta el momento actual, en parte debido a las retransmisiones televisivas y a la creación de numerosos campos de golf que han favorecido la evolución de un deporte minoritario a una actividad deportiva imprescindible en la industria turística de calidad.
El golf es un juego placentero que permite la relajación, disfrutar de la naturaleza y hablar con los compañeros. Cuando se aproxima nuestro turno de dar el golpe a la bola exige aumentar nuestro estado de concentración que se alcanza fácilmente si estamos dispuestos a disfrutar del juego y motivados para jugar bien.
El golf exige contar con un equipo de 12 palos, si bien para iniciarse bastará con la mitad. Al realizar el "swing" (movimiento de rotación que realiza el jugador en los primeros golpes de cada hoyo) durante los golpes más potentes es cuando suelen aparecer con más frecuencia las molestias de espalda. En el golf todos los golpes cuentan con dos componentes: uno de fuerza y otro de técnica y precisión. Con el primer golpe de cada hoyo se busca ganar la mayor distancia, y en él domina la fuerza sobre la precisión. En los siguientes golpes va aumentando el componente de precisión con el objeto de enviar la bola al "green", y los últimos golpes son realmente ejercicios de puntería. Dada la naturaleza de las escasas lesiones, el conocimiento de la forma de ejecución de los golpes más correcta, de las diversas técnicas y la selección de los palos adecuada a cada circunstancia, permite un juego más seguro y por ello se recomienda el asesoramiento de un profesor.
Existen muchas reglas generales en este deporte en el que es muy importante tener en cuenta las normas de etiqueta y cortesía. La honestidad, el autocontrol, no hablar o hacer ruidos que puedan distraer al adversario mientras le esta pegando a la bola, y cuidar los desperfectos que pueda producir la bola al caer en el green, son algunas de las costumbres que deben cumplirse en cualquier campo de golf. Además existen normas particulares dictadas por los clubes que también deben ser estrictamente respetadas.

Golf y corazón

El golf se considera una actividad física beneficiosa desde el punto de vista cardiovascular. Los efectos de los paseos a buen ritmo que forman parte de la práctica del golf además de proporcionar beneficios sobre la salud, resultan actividades con un alto grado de adhesión por parte de los participantes y presentan una reducida tasa de lesiones (10 veces menor que la observada entre futbolistas o tenistas), por lo cual resulta un ejercicio físico muy recomendable en todas las edades y estado de condición física. La práctica regular del golf tiene un impacto favorable para la salud por la reducción del riesgo cardiovascular, sus efectos sobre la hipertensión, la diabetes, la osteoporosis, etc.

En un trabajo realizado en Finlandia con un grupo de golfistas, de edades comprendidas entre los 48 y 64 años y que habían permanecido inactivos durante los 7 meses previos a la investigación, y sobre 55 controles sedentarios, se observó un incremento significativo del rendimiento aeróbico y fortalecimiento de los músculos del tronco en los jugadores. El caminar a buen ritmo y de manera regular se acompañó de reducciones de 1,4 kg en el peso corporal. Además desde el punto de vista metabólico se detectan incrementos superiores del colesterol (HDLc) "o bueno" y en la relación HDLc/colesterol total. Durante el período de tiempo en el que se desarrolló el estudio (20 semanas), los golfistas fueron instados a practicar esta actividad de 2 a 3 veces por semana. Tanto las mediciones antropométricas, como el rendimiento físico y las pruebas cardiológicas y metabólicas se efectuaron al inicio y al concluir las 20 semanas (American Journal of Medicine 109:102-108, Ago 2000 ).

A pesar de que la magnitud de los paseos del golf dependen del desarrollo del juego, la distancia recorrida se estima en un promedio de 7-10 km. La intensidad también depende de factores propios del juego, del tipo de campo (características del terreno y desniveles del suelo) y del peso que carga cada golfista. En definitiva, aunque la práctica del golf, a diferencia de otros deportes, no requiere un nivel alto de preparación para iniciarse en el juego es recomendable mantener una aceptable condición física debido a las largas distancias que hay que recorrer a través del terreno de juego, y los movimientos que involucra el swing, donde se reclutan múltiples músculos y articulaciones.

Si se realiza un entrenamiento cardiovascular se podrá caminar el largo recorrido del campo y mantenerse en óptimas condiciones físicas durante jornadas de 4-5 horas sin perder el nivel de coordinación necesario para realizar un buen juego.

¿Y las personas con cardiopatía?
Los efectos beneficiosos del ejercicio se producen tanto en personas sanas como en aquellas que padecen determinadas enfermedades cardiacas, metabólicas, neurológicas y del sistema músculo-esquelético. La valoración médica y los estudios complementarios a realizar en las personas que padecen alguna patología cardiovascular y que quieren iniciarse en el golf estarán en función de la edad, del tipo de cardiopatía y nivel de práctica deportiva. Una vez realizado un reconocimiento médico adecuado se podrá iniciar el juego teniendo en cuenta las posibles pautas individualizadas aconsejadas por el especialista.

Se puede afirmar que jugar al golf es beneficioso cuando se padecen determinadas enfermedades cardiovasculares, en parte debido a que permite mantener el ritmo cardíaco en condiciones similares a las personas sanas. Además este tipo de ejercicio no parece incrementar la tensión ni provocar un estrés excesivo. Existe una clasificación de los deportes (Clasificación de Mitchell) recomendada como referencia para valorar el riesgo cardiovascular de cada deporte en relación con la intensidad del esfuerzo, dinámico y/o estático, exigido para cada actividad. El golf, según esta clasificación, es un deporte de baja solicitación estática y dinámica, y por tanto es apto para personas de distintas edades y condición física.

No obstante, la prescripción de ejercicio en cardiópatas debe realizarse tras la valoración del paciente por el cardiológo. En general a los pacientes coronarios se les aconseja llevar un estilo de vida más activo físicamente, y el golf a nivel recreacional es un tipo de deporte que se puede adaptar muy bien a estas personas. Por el contrario, debe evitarse el ejercicio en pacientes con angina inestable, insuficiencia cardíaca severa y aneurisma aórtico grave. En las patologías valvulares el golf a nivel recreacional es una actividad física también aconsejable aunque exista un grado de insuficiencia o estenosis moderado.


Recomendaciones prácticas

Desde el punto de vista médico debemos reseñar las medidas preventivas para evitar la aparición de lesiones traumatológicas y las posibles complicaciones que pueden surgir sobre el campo de golf. Entre los diversos factores que pueden favorecer la aparición de lesiones podemos distinguir factores externos y los debidos al propio jugador. Se entienden como externos, las condiciones climatológicas y las del terreno de juego. Los factores relacionados con el jugador se deben a un entrenamiento deficiente o excesivo, a sobreuso (lesiones por movimiento repetitivo de las articulaciones en un gesto deportivo), defectos en la técnica, o un material deportivo inadecuado o deteriorado.
Se recomienda un entrenamiento regular y adecuado para poder obtener una adecuada adaptación cardiovascular y evitar las lesiones más frecuentes.
Una sesión típica de ejercicio debería constar de las siguientes fases:

1. 10-20 minutos de estiramientos y de fuerza muscular
2. 5 minutos de calentamiento aeróbico (carrera suave)
3. Fase de trabajo específico
4. 5 minutos de recuperación aeróbica (fase de enfriamiento)
5. 5 minutos de estiramientos.

Los estiramientos musculares se deben repetir tanto al inicio como al final del ejercicio. El calentamiento muscular y los estiramientos están encaminados a disminuir las lesiones músculo-esqueléticas más frecuentes, a aumentar la flexibilidad y amplitud de movimientos y a acondicionar al organismo para poder realizar una sesión de entrenamiento en las mejores condiciones.
Los puntos débiles del aparato locomotor del jugador de golf son la espalda y el codo. El calentamiento flexibilizando la columna, los ejercicios que potencien la musculatura abdominal, y corregir la postura son medidas indispensables para evitar las lumbalgias que sufren con frecuencia los practicantes de este deporte.

Si aparece una lesión del aparato locomotor se debe realizar reposo deportivo, consultar con el médico y seguir las medidas que le indique para reiniciar la actividad deportiva lo antes posible. Además del tratamiento adecuado al tipo y evolución de la lesión es muy importante valorar el gesto deportivo que le produjo la lesión y realizar, en cuanto el médico lo recomiende, ejercicios de fortalecimiento y flexibilidad, y posteriormente practicar el gesto para corregir el swing y poder realizarlo con menor esfuerzo.

Por otro lado, debido a que el golf es una actividad que requiere la permanencia al aire libre durante largo tiempo, hay que tener en cuenta el riesgo de complicaciones dermatológicas y oftalmológicas debido a las radiaciones solares. Si se siguen ciertas medidas de precaución como llevar una ropa adecuada, evitar las horas de mayor radiación solar y utilizar una crema de protección solar con un factor adecuado, se puede evitar la aparición de problemas en la piel. En cuanto a los síntomas oftalmológicos que refieren con mayor frecuencia los practicantes de golf se encuentran el deslumbramiento, las molestias surgidas por el contacto con el viento, y los posibles cuerpos extraños.

Una correcta hidratación mejora el trabajo muscular y el rendimiento. Si se produce una pérdida importante de líquidos se pueden sufrir desde lesiones y calambres hasta un golpe de calor. La correcta administración de líquidos antes, durante y después del juego, evita la deshidratación, mejora el rendimiento y la recuperación.






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