Buceo: el misterio del mar


El hechizo del mar ha cautivado al hombre desde el principio de la humanidad y descubrir sus misterios le ha llevado a vivir experiencias inolvidables, así como a correr grandes peligros. El buceo es una actividad física que conlleva unos riesgos específicos que la persona debe conocer y saber evitar, sobre todo en la ascensión a la superficie. Se práctica a pulmón (libre) o con aparatos (tanque, regulador). Como deporte, se rige bajo el respeto a los principios éticos de conservación y protección de la flora y fauna marina. Los amantes del buceo han comprobado, además, que los movimientos lentos y el ambiente que les rodea provoca una sensación de paz y tranquilidad que puede considerarse una verdadera cura antiestrés.
Para practicar el buceo es premisa indispensable realizar cursos de aprendizaje dirigidos por un experto, que instruirá acerca de las propiedades térmicas del agua y sus consecuencias sobre nuestro organismo. Recuerden que nunca deben hacer inmersiones solos: no podrán pedir ayuda si tienen algún problema.
Para hacer buceo existen una serie de recomendaciones básicas:

  • Hacerse un examen médico exhaustivo del aparato cardio-pulmonar, oidos, senos paranasales y vías respiratorias. Cualquier anormalidad o problema en ellos puede representar un peligro o dificultad a la hora de practicarlo.
  • Es imprescindible sentido común para aplicar las reglas de seguridad en las inmersiones y una buena predisposición para seguir los consejos del instructor.
  • Disciplina para actuar de acuerdo a las reglas y planes y mantener el autocontrol y equilibrio emocional.
  • Hay que tener una condición física aceptable. En sí, el buceo con un coste energético bajo-moderado no demanda un gran esfuerzo, pero a veces se dan situaciones de emergencia donde es necesario tener una buena condición física para salir con éxito de ellas. Saber nadar, flotar y remolcar a un compañero son habilidades indispensables para poder practicar el buceo.
  • El buceo con protecciones térmicas, mediante el traje de neopreno, que se ajusta perfectamente al cuerpo y permite mantener la temperatura de éste a 35 grados (lo que se conoce como temperatura corporal neutral) aumenta el doble el tiempo de inmersión del buceo sin protecciones. Es la única indumentaria que evita la hipotermia (una temperatura corporal menor de 35 grados) y sus consecuencias (puede llegar a provocar el ahogamiento y la muerte).

    Las personas que sufren trastornos del ritmo cardiaco o cardiopatía isquémica deben evitar su práctica ya que se produce una disminución de la frecuencia cardiaca (bradicardia) sobre todo en aguas frías. Otros problemas médicos en los que el buceo no está recomendada son la epilepsia, el neumotórax espontáneo y la claustrofobia.
    No hay un límite establecido de edad para hacer inmersiones. Sólo es necesario que su práctica sea compatible con la salud y las condiciones físicas del sujeto.








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