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Ciclismo (III)
El ciclismo es uno de los deportes más indicados para mejorar la capacidad aeróbica, fortalecer corazón y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además, es especialmente recomendable para personas mayores con problemas en las articulaciones, ya que éstas no sufren con el esfuerzo del pedaleo.
Practicado con regularidad y a una intensidad adecuada, el ciclismo moviliza grandes grupos musculares, reduce la frecuencia cardíaca y respiratoria en reposo, disminuye la posibilidad de padecer patologías cardiovasculares, actúa de forma positiva sobre los factores de riesgo (hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes...), incrementa el gasto calórico y combate los problemas de sobrepeso.
Otro aliciente para montar en bicicleta es que tampoco se necesitan unas condiciones físicas especiales, un dato que explica por sí mismo la popularidad de esta actividad en gran parte del mundo. El ciclismo puede ser practicado por todo tipo de personas, salvo aquellas que padezcan alguna limitación funcional. En cualquier caso, siempre es importante seguir las indicaciones médicas pertinentes y realizar una serie de estiramientos previos antes iniciar el paseo.
La finalidad de los estiramientos es evitar la rigidez muscular y la pérdida de elasticidad producida tras una larga jornada sobre la bicicleta. Suele ser suficiente con una sesión de entre cinco y diez minutos –tanto antes de subirse a la bici como después de terminada la marcha–, en la que se deben trabajar todos los músculos de la pierna (cuádriceps, gemelos, abductores, isquiotibiales), así como los glúteos, la zona lumbar y el cuello. Una vez realizados los estiramientos, es conveniente empezar el recorrido a una intensidad ligera durante los primeros minutos, con el propósito de adaptar el organismo progresivamente al esfuerzo.
Los principales grupos musculares que trabajan al rodar sobre la bicicleta son los de las piernas, las caderas y los glúteos, aunque al subir cuestas y pendientes también intervienen algunos músculos de la parte superior del cuerpo. Asimismo, el ciclismo también es especialmente recomendable para aquellas personas que tienen problemas articulares, ya que se evita la sobrecarga en los músculos y las articulaciones que implica la práctica de otro tipo de deportes.
Según el estudio realizado por un equipo de fisiólogos de la Escuela Superior de Deportes de Colonia (Alemania), 20 minutos diarios de pedaleo contribuyen a alargar la vida y mejorar la salud a corto y medio plazo. En la investigación han participado más de 7.000 personas de todas las edades, y las conclusiones certifican que el ciclismo es un deporte preventivo, en la medida que puede ahorrar tratamientos médicos y visitas a los facultativos. Los autores demostraron que el pedaleo diario mejora la capacidad del cuerpo para revitalizar las defensas del organismo y evitar infecciones. Eso sí, los fisiólogos coinciden en destacar que lo importante no es hacer 250 kilómetros una vez al mes, sino un mínimo de 20 minutos diarios al ritmo que podamos.
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