Baloncesto (y III)

Lesiones

El baloncesto es un deporte colectivo considerado como aeróbico-anaeróbico alternante, ya que sus requerimientos energéticos precisan de la participación de las vías metabólicas tanto aeróbicas como anaeróbicas. Además este deporte puede considerarse como de alto impacto, ya que en él predominan la carrera y los saltos como acciones más destacadas. Estas características hacen que el baloncesto sea un deporte con una gran exigencia muscular, dada la importancia de la velocidad, la destreza y coordinación. Dichos requerimientos musculares, junto con los impactos articulares (contactos con el suelo al caer tras los saltos o en cada paso de la carrera) y el contacto físico entre los jugadores, hacen que el baloncesto sea un deporte con un riesgo no despreciable de sufrir lesiones deportivas.

 

Las lesiones en el baloncesto están relacionadas principalmente con:

Altos requerimientos musculares (sobrecargas musculares y tendinitis).

Sobrecargas ligamentarias (esguinces y roturas) relacionadas con malposiciones en las caídas tras los saltos

Contactos físicos con los jugadores contrarios (contusiones, traumas oculares y dentales), con una superficie de juego en malas condiciones, o con el balón (lesiones en los dedos de las manos).

La calidad de la superficie de las pistas de baloncesto es un elemento determinante en un gran número de las lesiones que se producen en este deporte. Los materiales que se utilizan para las pistas puede ir desde el asfalto hasta el parqué. Se ha podido evidenciar que las superficies sintéticas provocan un mayor número de lesiones que las de parqué, por un mecanismos de aumento de la desaceleración tras las caídas o con los cambios de sentido y dirección.


Riesgo cardiovascular

El baloncesto es un deporte en el que las exigencias metabólicas determinan un incremento de las respuestas cardiovasculares, especialmente durante la competición. Sin embargo, este aumento del riesgo coronario raramente se traduce en una mayor incidencia de eventos cardiovasculares relacionados con la propia práctica deportiva.

 

No obstante, la frecuencia de muerte súbita en el baloncesto es superior a la de otros deportes. Las principales causas de muerte súbita en el baloncesto son la miocardiopatía hipertrófica, la rotura aórtica por Síndrome de Marfan, y las relacionadas con el abuso de sustancias dopantes como la cocaína.

Hay que destacar que en la mayoría de los casos de muerte súbita los deportistas no habían tenido ninguna sintomatología cardiovascular previa. Por ello, la evaluación cardiovascular previa a la práctica deportiva se hace imprescindible, especialmente en los deportes con mayor incidencia de muerte súbita como el baloncesto. El screening precompetición para detectar patologías que potencialmente aumenten el riesgo demuerte súbita en los jugadores, debe incluir un cuestionario médico en el que se indague sobre antecedentes familiares de muerte súbita en familiares con edades inferiores a los 40 años, factores de riesgo cardiovasculares (tabaco, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, diabetes), y sintomatología cardiovascular previa como síncopes, palpitaciones, dolor torácico, y/o disnea. Además de ello, la exploración cardiovascular debe incluir la medición de la presión arterial, la auscultación cardiaca (para descartar soplos patológicos) y el registro de un electrocardiograma basal. En el caso de que alguna de estas pruebas aparezca alterada, se recomienda hacer un ecocardiograma para diagnosticar las alteraciones propias de la miocardiopatía hipertrófica o de las alteraciones aórticas que acompañan al Síndrome de Marfan.



 






- Otros deportes

 
Ejercicio y corazón
Deportes de la A a la Z
Clases prácticas
Ejercicio y paciente
ˇEs cosa de todos!
Caras con mensaje
Campaña de la FEC
 
Baloncesto y corazón
Baloncesto y el paciente
Baloncesto para niños, mayores y embarazadas