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HISTORIA Las primeras referencias del juego del baloncesto las encontramos en México, con el Pok-ta-pok creado por los olmecas en el siglo X a.C. Veinte siglos después, los aztecas inventaron el Ollamalizli, una modalidad más reconocible que consistía en atravesar con una pelota de goma un anillo de piedra construido como saliente de una pared.
Pero el origen del baloncesto moderno data de finales del XIX, en Sprinfgfield (EE UU), cuando el profesor canadiense James A. Naismith buscó una nueva disciplina deportiva que se practicara en un recinto cerrado y con la que sus alumnos pudieran mantener un buen nivel de forma física y mental sin tener que sufrir los rigores del invierno. Naismith se basó en un juego practicado durante su infancia llamado "the duck on the rock" (el pato en la roca), que consistía en lanzar una pequeña piedra desde una distancia oportuna para intentar derribar otra de un tamaño parecido colocada en lo alto de una gran roca o montículo. Cuenta la leyenda que Naismith buscó sin éxito por todo el Young Man's Christian Association (YMCA) unas cajas cuadradas de algo menos de medio metro de lado para que hicieran las veces de porterías. El profesor no se amilanó ante la falta de medios y entró en la cocina en busca de alternativas. Pronto se percató de dos cestos repletos de melocotones, volcó su contenido y se los llevó al gimnasio. De camino, Naismith resolvió que las porterías iban a transformarse en depósitos. Por su parte, los cestos no iban a torcer su hueco para facilitar una entrada horizontal del balón sino que, colgados con la boca hacia arriba, obligarían a los jugadores a desarrollar una nueva habilidad en el lanzamiento.
Mientras el conserje se subía a una escalera para colocar las cestas en un punto de la pared al que nadie pudiera llegar, el profesor Naismith reescribió sobre la marcha las reglas que había preparado la noche anterior y acudió presto a la recepción del colegio para que la secretaria las escribiera a máquina. Aquel papel que se pegó en la puerta del gimnasio del YMCA el 21 de diciembre del año 1891 fue el primer reglamento del baloncesto, integrado por las siguientes siete normas: 1. El nuevo juego se practica con un balón ligero de forma esférica.
Un número aproximado de 50 alumnos tomó parte en ese simulacro de partido de baloncesto. Según algunos testigos, el ardor de los jóvenes hacía difícil distinguir el balón entre tantas manos ansiosas por hacerse con él. Aunque existen varias hipótesis sobre el resultado final de aquel caótico entrenamiento, todas las fuentes coinciden en atribuir a William R. Chase la autoría de la primera canasta de la historia. Debido a la dificultad que suponía avanzar con el balón, Chase optó por lanzarlo desde el medio del campo. Ante la admiración de los presentes, la pelota fue acariciando el techo del gimnasio y acabó alojándose limpiamente en una de las cestas de fruta. Parece ser que nadie más lo consiguió, aunque algunos trataron de imitar aquel primer loco lanzamiento como si su autor hubiera dado con la clave del juego. Tras la desastrosa experiencia, Naismith redactó otro texto con 13 reglas que ampliaba y perfeccionaba el primer reglamento. Por fin, el 20 de enero de 1892, dos equipos de nueve jugadores cada uno se enfrentaron de forma organizada, en lo que se considera el primer partido de la historia del baloncesto. Un conjunto lo formaron los estudiantes de secretariado y el otro los alumnos de educación física. Los primeros lograron la victoria y alguien escribió bajo las reglas del profesor Naismith el nombre de los 18 pioneros, entre los cuales había doce estadounidenses, cinco canadienses y un japonés. El éxito fue fulgurante y el nuevo deporte se expandió por Estados Unidos y Europa, a través del YMCA de Paris. El 11 de marzo de 1892, de nuevo en el Springfield College, se celebró el primer partido con público: 200 personas pudieron ver cómo el equipo de estudiantes ganaba al de profesores por 5-1.
La control del nuevo deporte se le escapó a James A. Naismith a los pocos meses de su invención. El baloncesto se extendió por los Estados Unidos como un reguero de pólvora, pero su práctica no se limitó sólo al país que lo vio nacer. La propia institución internacional de la YMCA se encargó de difundir el juego por las ciudades del mundo en que tenía sede. En 1892 se organizó un torneo interno en México; en 1893 se produjo en Francia una prueba similar a realizada en Springfield dos años antes; en China se disputó un partido en 1894; a las islas británicas llega en 1895; a Brasil en 1896; a Checoslovaquia en 1897; Filipinas, por a la guerra hispano-americana, lo recibe en 1898; Turquía, en 1904; Rusia e India, en 1905; Italia y Polonia, en 1907, Suecia y Japón, en 1908, Egipto y Yugoslavia, en 1920; España, por fin, empezó a jugar al baloncesto en 1921. Cuarenta años después de su nacimiento, el juego se presentó
como disciplina oficial en los Juegos Olímpicos de Berlín
de 1936. Los equipos de 23 naciones compitieron por el primer título
mundial de la modalidad. Estados Unidos se llevó la medalla de
oro, tras vencer en la final a Canadá por 19 a 8, en un partido
jugado al aire libre y bajo una intensísima lluvia.
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