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Una vez a la semana
Un estudio llevado
a cabo por un equipo del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia)
ha demostrado que los individuos mayores de 65 años que practican
ocasionalmente una actividad física moderada reducen en un 40%
el riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular.
Los investigadores hicieron un seguimiento a 3.206 personas, con 65
años o más al comienzo del estudio, durante un período
de unos 12 años (1988-2000). Los resultados demostraron que aquellos
que realizaban ejercicio, incluso de manera ocasional, tenían
menos riesgo de fallecer que las personas inactivas.
Entre los participantes que practicaban alguna actividad física
moderada una vez a la semana, el riesgo de mortalidad era un 43% más
bajo que para los hombres que no hacían ningún ejercicio
y un 41% más pequeño en el caso de las mujeres. Idénticos
porcentajes se obtuvieron en las personas que realizaban ejercicios
más intensos y frecuentes.
A raíz de estos resultados, los responsables del estudio recomiendan
a los centros para mayores que ofrezcan la posibilidad de hacer bicicleta,
caminar o cualquier otro tipo de actividad que requiera movimiento.
Asimismo, los autores emplazan a los médicos y profesionales
sanitarios a que insistan más a los mayores para que realicen
ejercicio, ya que está demostrado que incrementa la supervivencia.
Durante la investigación fallecieron 925 mujeres y 881 hombres.
Los índices más altos de mortalidad se dieron entre los
participantes que llevaban una vida sedentaria y no practicaban ningún
ejercicio. También entre los fumadores, los individuos con problemas
de peso, los diabéticos y los hipertensos.
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