Los mayores frente al ejercicio: Las peculiaridades (yII)


Completamos el repaso de las peculiaridades de la práctica de ejercicio y la actividad física en los más mayores. Aunque sea reiterar una idea ya expresada, no deje de consultar con su médico si está decidido a hacer ejercicio: él será quien con su historial y sus pruebas diagnósticas pueda determinar qué tipo y a cuánta intensidad puede practicar.

-. Un buen protocolo de ejercicio para una persona mayor debe incluir, si es posible, ejercicios que mejoren la flexibilidad articular, que aumenten la fuerza muscular y la capacidad funcional aeróbica. La mejora de la flexibilidad se consigue con estiramientos diarios, de unos 15 minutos, y seguidos por un especialista para evitar la aparición de lesiones. El aumento de la fuerza muscular se puede conseguir con una tabla de ejercicios dinámicos que incluyan pequeños componentes estáticos. Y la mejoría de la capacidad aeróbica se logra con ejercicios como la natación, las marchas, la bicicleta, el baile… Este tipo de esfuerzo produce beneficios sobre la salud, siempre que se efectúen con frecuencia y a la intensidad adecuada.

-. Para calcular a cuánta intensidad se puede hacer ejercicio (qué frecuencia cardiaca de entrenamiento se puede tener) es necesario hacer una prueba de esfuerzo para descartar la existencia de cardiopatía coronaria (que en algunos casos puede existir pero estar "silente", sin síntomas). De todas formas, puede haber mayor que por su edad o condición no puedan hacer la prueba en la cinta rodante (por el riesgo de caídas) o en la bicicleta (por alguna lesión articular o pérdida de fuerza muscular).

-. El entrenamiento físico juega un papel fundamental en cualquier programa que tenga por objetivo mejorar la calidad de vida -física y psicológica- de los más mayores así como sus expectativas de vida.



 









 
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