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La obesidad amenaza el futuro de los jóvenes
La obesidad es considerada
por muchos especialistas como un problema de salud pública que
cada vez afecta a mayor número de niños y adolescentes.
En este sentido, destacan las conclusiones de algunos estudios realizados
por prestigiosos equipos de pediatras y nutricionistas.
Una investigación dirigida por el doctor John Reilly, profesor
en la Universidad de Glasgow y médico del Hospital Yorkhill (Reino
Unido), ha demostrado que el estilo de vida sedentario en los más
pequeños incrementa el riesgo de padecer problemas de obesidad
en el futuro. En el estudio tomaron parte 78 niños de tres años
que se sometieron a controles periódicos de desgaste total de
energía, de actividad física y de comportamiento sedentario.
Aunque su inactividad física fue considerada normal, las conclusiones
de la investigación dejaron constancia de que ese sedentarismo
incipiente podría desembocar en una obesidad futura. Los investigadores
comprobaron que los niños sólo realizaban entre 20 y 25
minutos de ejercicio físico, mientras que lo más recomendable
son sesiones diarias de al menos 60 minutos. A pesar de que muchos niños
no realizan ningún ejercicio físico, existe una percepción
errónea -muy generalizada entre padres, profesores y sanitarios-
de que los pequeños son muy activos espontáneamente.
El estudio Kiel, uno de los más exhaustivos sobre prevención
de la obesidad infantil, confirma que existen más posibilidades
de que los niños sufran sobrepeso si pertenecen a una familia
de pocos ingresos o tienen padres obesos. Para contrarrestar esta tendencia
se hace imprescindible la intervención urgente de las autoridades
sanitarias y el impulso de iniciativas orientadas a la reducción
del sedentarismo y el fomento de la actividad física. Paralelamente,
estas medidas han de ir acompañadas de una mejora en la educación
nutricional de los niños y de un mayor apoyo social para las
familias de menos recursos económicos.
Un reciente informe realizado por el Instituto Worldwatch ha puesto
de manifiesto que el 25 por ciento de la población mundial disfruta
de un tipo vida que hace años sólo podían permitirse
las clases pudientes. Estos nuevos hábitos cotidianos han traído
como consecuencia un espectacular aumento de la obesidad. En definitiva,
esta tendencia trae consigo un notable descenso en la calidad de vida
de gran parte de la población más joven.
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