Natación: la enseñanza de actitudes
y valores personales
Considerando en profundidad los aspectos educativos que nos puede ofrecer
un programa de natación infantil, el entorno en donde se desarrollan
y sus características favorecen el desarrollo de actitudes y
valores que pasamos a reseñar.
La instalación o recinto acuático, por su propia
normativa diseñada para preservar la seguridad e higiene de los
usuarios, requiere tener presentes valores que en otros medios quizás
pasen desapercibidos. Se fomentan hábitos correctos de higiene
individual y colectiva y trato adecuado de material e instalación:
Uso de las duchas antes y después del baño;
Empleo de gorros;
Higiene en pies y ropa para evitar infecciones;
Mantener la limpieza del recinto ;
Tener higiene dentro del agua.
También es importante sensibilizar a los alumnos en el
respeto y cuidado del consumo y uso del agua, un bien cada día
más escaso. Su empleo de forma racional en duchas y piscinas
favorece la formación en el cuidado del medio natural y nuestro
entorno.
El hecho de saber nadar puede favorecer la socialización y
la solidaridad; la posibilidad de tener nociones de salvamento y
poder ayudar de una forma práctica y real, es a tener muy en
cuenta en el proceso de enseñanza. El trabajo de cooperación
y superación nos ofrece la mejora de la solidaridad en nuestro
entorno social. La ayuda y la atención a los problemas de los
compañeros y la práctica no sexista puede y debe ser favorecida
por el profesor.
La práctica en piscina nos obliga al uso del bañador,
a que tengamos que enseñar nuestra propia imagen, la real. Esto
nos educa a conocernos, a aceptarnos, a querer mejorar y a respetar
a los demás. Además, el contacto personal favorece
el desarrollo de las relaciones interpersonales y ayuda, a muchos individuos,
a superar falsos pudores y miedos.
Finalmente, la práctica deportiva tiene unos valores intrínsecos
que justifican su realización. Como ejemplo, citar el espíritu
de superación, aprender a perder y a ganar, el valor de la disciplina,
la integración en el grupo... En ocasiones, todos estos elementos
anteriormente mencionados son difíciles de descubrir o de llevar
a sus mejores consecuencias por las presiones externas. De ahí
que el profesor deba intentar cuidarlos con esmero y profesionalidad.
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